Perspectiva de largo plazo

Las pasadas elecciones de autoridades territoriales marcan un rumbo importante sobre el futuro de nuestra nación. Este se puede visualizar de mejor manera si se toma una perspectiva internacional.

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noviembre 16 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-16

Ante todo, debe resaltarse que todos los países de América Latina se beneficiaron en los últimos años de una coyuntura internacional positiva de elevado crecimiento del comercio y de la economía mundial. Sin embargo, se puede observar una gran diferencia de políticas y orientación entre Chile, Brasil y México, de un lado y Venezuela, Ecuador y Bolivia, del otro. En el primer grupo (guardando las diferencias de orden político de los dos primeros con el último), se observan los siguientes elementos: se busca compaginar una estrategia de crecimiento de largo plazo basada en la competitividad externa, con una política macroeconómica sólida (baja inflación, finanzas públicas equilibradas,…) y una política social activa (educación, salud, vivienda, agua potable, microcrédito…). En ésta última debe destacarse el caso de Chile que impulsa su política social con base en un superávit fiscal persistente. Tanto México, como Chile, han celebrado tratados de libre comercio con todas las principales regiones del mundo. Los tres países han venido realizando importantes inversiones en infraestructura física como elemento central de competitividad y buscan hacer atractivo el capital privado como motor de crecimiento. Colombia ha buscado también este camino, con gran éxito en la seguridad física y en la cobertura educativa, sin suficiente éxito en el campo fiscal y con un estruendoso fracaso en el campo de la infraestructura física. La inversión privada, por su parte, se ha visto estimulada por la política de seguridad y se vienen impulsando algunos programas sociales con éxito. Los logros en el ranking de competitividad son precarios. Pero el segundo grupo de países está retornando a aquellas políticas que descansan exclusivamente en un inusitado poder del Estado, dejando a un lado la iniciativa privada y abandonando las políticas macroeconómicas responsables. Preocupan algunos posibles rumbos de la política colombiana que conducen a la orientación del segundo grupo de países, más que al visible éxito de los primeros. De un lado, el interesante proceso de una izquierda llamada ‘democrática’ presenta un panorama confuso a la hora de definir su posición sobre la guerrilla, lo cual podría colocar a este grupo muy lejos de los postulados de una sociedad democrática, de persistir esta situación. De otro lado, la ambigüedad de una reelección indefinida, también nos aleja del ‘país soñado’. En contraste, se requiere un gran consenso social para seguir avanzando en lo que se ha construido en Colombia sin colocar el país en los avatares del segundo grupo de países. Finalmente, Bogotá con el concurso de muchos, se ha venido convirtiendo en una gran ciudad. Ha mostrado ser un laboratorio que evidencia que podemos tener un mejor país sin la politiquería que necesitamos extirpar. Es fundamental la consolidación de esta experiencia en la administración de gobierno que se iniciará próximamente. Consultor empresarial La inversión privada se ha visto estimulada por la política de seguridad y se vienen impulsando algunos programas sociales con éxito”.

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