Poder y petróleo

El uso creciente del petróleo como principal fuente de energía y de sus derivados como materias primas, han llevado a las reservas y producción de este recurso natural ha influir cada vez más en el tablero político internacional. El poderío militar, la dimensión de los mercados, la acumulación de capital como fuente de financiamiento e inversión, la generación de tecnología, etc., han venido perdiendo terreno frente al petróleo, dentro de los factores que apalancan el equilibrio de poderes.

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agosto 31 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-31

Desde 1973, cuando el conflicto en el Medio Oriente alcanzó un punto crucial y la Opep produjo el embargo petrolero, esta variable dejó de ser un factor controlable y previsible. Sólo 27 años después con el alza acelerada de los precios, en forma no coyuntural, se ha multiplicado el poder de este factor en la dinámica internacional. Un ejemplo claro lo tenemos en el caso de Irán donde la amenaza nuclear no ha podido ser conjurada oportunamente precisamente por sus implicaciones petroleras en un mercado afectado por la crisis de Irak, la posición de Venezuela, el fundamentalismo islámico, la inestabilidad de Nigeria, etc. Tanto es así que ante las posibles penalizaciones por el no cumplimiento de los requerimientos de las Naciones Unidas, el próximo 31 de agosto, la variable más sensible a considerar es la respuesta de Teherán en materia de suministro de petróleo. Sólo la posibilidad de que decida responder con una acción en el campo energético puede alterar el mercado. Por ello es que el negociador iraní en materia nuclear, Javad Vaeedi, anunció que esta alternativa en el caso de sanciones era viable, a pesar de que el Ministro de Petróleos lo desmintió. El hecho es que Irán depende de sus ingresos petroleros en especial para mantener el régimen de subsidios a los alimentos, combustibles y otras ayudas con las que respalda el control político a su pueblo. Por otro lado, el incremento de sólo un dólar en el precio de su crudo le reporta 17 millones de dólares semanales adicionales. Estas consideraciones deberían producir reacciones racionales en uno u otro sentido. Pero el régimen teocrático de Irán no tiene nada de racional. La alteración en el balance del poder no sólo se está produciendo frente al Medio Oriente petrolero. También está generando serios efectos en las relaciones con China, India y Rusia. Este último es un mayor jugador dadas sus reservas de petróleo, gas y capacidad energético nuclear, lo cual le ha dado piso para hablar duro en la comunidad internacional, oponerse abiertamente a programas de energía y asentamiento de bases militares de Estados Unidos y promover un importante acercamiento con China. Para ello ya se ha reactivado la Organización de Cooperación Shanghai con diferentes países de Asia Central, la cual podría evolucionar hacia una entidad de influencia política y aún militar. El juego energético de dos productores como Rusia e Irán y de dos grandes consumidores como China e India crea un nuevo núcleo de poder que altera el mapa existente. Entre Rusia e Irán, el año pasado suministraron cerca del 23 por ciento del petróleo que consume China. Rusia tiene importantes contratos militares y de construcción de un reactor nuclear con Irán. La alianza entre China y Rusia con Irán es la que más ha dificultado la imposición de sanciones a este último. Irán planea construir un oleoducto hacia la India, a través de Pakistán, el cual sería construido por Rusia. En América Latina, gracias al petróleo, Venezuela ha logrado convertirse en un factor de desestabilización de la región y de ataque a la influencia norteamericana en la zona. Consultor privado "Entre Rusia e Irán, el año pasado suministraron cerca del 23% del petróleo que consume China”.

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