Petróleo y biocombustibles

Petróleo y biocombustibles

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octubre 31 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-31

El precio del petróleo cruzó esta semana el umbral de los 90 dólares el barril, cercano al registro récord de 101,70 dólares, ajustado por inflación, alcanzado en abril de 1980. La creciente tensión entre Turquía y los kurdos del norte de Irak, sumado al anuncio de nuevas sanciones de Estados Unidos contra Irán y la imparable debilidad del dólar, generan las condiciones básicas para que el precio del petróleo supere la barrera sicológica de los 100 dólares. Este escenario de tormenta perfecta en materia energética incentiva aún más la producción de biocombustibles, que además de contribuir a aliviar las tensiones propias del mercado del petróleo, plantea una solución sostenible y amigable con el medio ambiente. Pero ello no es aplicable por igual a todos los biocombustibles. De acuerdo con un reciente estudio de la Oecd con sede en París, “solo algunos biocombustibles parecen ofrecer algo efectivamente positivo para mantener limpio el medio ambiente y contribuir a la generación de energía”. Esta conclusión es similar a la anotada por un consorcio de compañías ambientalistas como New Energy Choices y Food & Water Watch, las cuales en su estudio The rush to ethanol: not all biofuels are created equal, critican el etanol producido a base de maíz que consideran “el menos sostenible de los biocombustibles”, debido a las limitaciones de oferta y el daño que genera al medio ambiente. Según James Fry, consultor de LMC International de Londres, conferencista central en la celebración de los 45 años de Fedepalma realizada la semana pasada, el etanol derivado de la caña de azúcar y el biodiesel del aceite de palma son las estrellas en el firmamento global de los biocombustibles. La generación de etanol, por hectárea y por año, es superior al maíz y el trigo, insumos utilizados en Estados Unidos, segundo productor mundial; igual ocurre con el biodiesel de palma de aceite, pues se impone a la colza, usada principalmente en Europa, primer productor mundial de este combustible de origen vegetal. En opinión de Fry, no parece entonces realista que los gobiernos de Estados Unidos y Europa favorezcan la producción local de biocombustibles, cuya área de expansión, su aporte al medio ambiente y la generación de energía tienen serias limitaciones. La solución sostenible es aumentar las importaciones de países como Brasil, y en el mediano plazo, de Colombia, que tienen las condiciones agronómicas, la tecnología y la experiencia para seguir expandiendo la producción de biocombustibles. Ello podría incluso contribuir a solucionar el dilema existente entre comida y energía, debate rencauchado esta semana por el suizo Jean Ziegler, relator de la ONU para el Derecho a la Alimentación, quien pide una absurda moratoria de cinco años en la producción de biocombustibles. En Colombia, el etanol de caña y el biodiesel de palma son caballos ganadores en la carrera por una energía limpia y sostenible en la era del petróleo caro, cuyas realizaciones alimentan la nueva revolución verde del sector agrícola nacional. Andrés Espinosa Fenwarth Asesor del Ministro de Agricultura En Colombia, el etanol de caña y el biodiesel de palma son caballos ganadores en la carrera por una energía limpia y sostenible”.

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