Petróleo hizo patinar las cuentas del Banrepública

Aunque desde el año pasado varios analistas venían pronosticando un fuerte aumento en el precio del petróleo, los técnicos del Banco de la República no esperaban que ese escenario se fuera a presentar tan rápido, ni mucho menos, que en los tres primeros meses del 2008, el crudo se disparara 30 por ciento. Como resultado, se quedaron cortos en sus cálculos sobre el impacto de esta situación en el costo de vida de los colombianos.

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mayo 13 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-13

Al realizar de nuevo sus estimaciones, cosa que hacen cada trimestre, llegaron a la conclusión de que este año la inflación no será de 4,7 por ciento, como lo previeron en diciembre, sino de 4,9 por ciento. Este mayor dato no solo implica estar cada vez más lejos de la meta máxima de este año, que es de 4,5 por ciento, sino además volver a incumplir, pues el año pasado el Banco de la República no logró su cometido. Según el informe de inflación de marzo, que fue presentado ayer por el gerente del Emisor, José Darío Uribe, los pronósticos elaborados en diciembre suponían que las presiones inflacionarias cederían lentamente desde comienzos del presente año, lo que permitiría una reducción gradual del nivel de precios, sin embargo, en el 2008 esas presiones no solo continuaron, sino que se acentuaron, en especial las de origen externo. El rubro de la canasta familiar que más descuadró los pronósticos iniciales es el de los llamados gastos regulados (entre los que están combustibles y transporte público). La inflación de regulados para este año pasó de una estimación de 5,8 por ciento en diciembre a una de 7,1 por ciento en marzo. La explicación está en el encarecimiento de la gasolina, que ha subido a la par que el barril de crudo. En los tres primeros meses, en Colombia el precio del galón subió 129 pesos y en mayo el aumento ya va en 274 pesos. Así mismo, la inflación de regulados está afectada por ajustes mayores a los previstos en las tarifas de servicios públicos. Tras los combustibles, el segundo rubro de gasto que más afectó las proyecciones de precios fue el de alimentos. Aunque las estimaciones de inflación de alimentos no variaron mucho de diciembre a marzo -de 5,9 a 6 por ciento-, su impacto es grande, pues la comida pesa un 30 por ciento en el cálculo de la canasta familiar. Uribe agregó no obstante, que el pronóstico del Banco contempla una reducción gradual de los precios internacionales de los alimentos y de otros productos agrícolas importados por el país (cereales, aceites y oleaginosas), los cuales regresarían en el 2009 a los niveles promedio del 2007. “Ello permitiría una reducción de la inflación de alimentos procesados hacia 4 por ciento, siempre y cuando no se presente una depreciación pronunciada del peso”, insistió. EL PAÍS CRECERÁ UN POCO MÁS En su más reciente informe de inflación, el Emisor no solo subió sus pronósticos de costo de vida, sino también los de crecimiento, pues pasó de pensar que el país va a crecer 5 por ciento este año a un 5,2 por ciento. Su mayor optimismo se basa en el hecho de que las exportaciones no han resultado afectadas por la desaceleración de Estados Unidos y por el contrario, aumentaron, debido a los altos precios del petróleo y a las ventas a Venezuela. Así mismo, algunos indicadores domésticos sugieren que la economía crece menos que en el 2007, pero todavía a un buen ritmo. WILABR

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