El petróleo en la mira

Aunque a primera vista ha regresado la calma a los mercados petroleros, tras el descenso en el precio del barril del crudo en el hemisferio occidental a niveles inferiores a los 100 dólares, quienes saben de estos asuntos sostienen que sería un error confiarse demasiado.

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mayo 23 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-23

Es cierto que las preocupaciones de orden político han amainado, en la medida en que la situación en el mundo árabe parece haberse estabilizado, pues la fuerte represión vista en Siria descorazonó a quienes impulsaban los cambios en otros países. Al mismo tiempo, el inestable equilibrio en Libia entre las fuerzas partidarias y opositoras al coronel Gadafi también hace pensar que los temas de seguridad no van a deteriorarse mucho más, lo cual garantizaría el adecuado abastecimiento de hidrocarburos. Al tiempo que eso ocurre, el pobre desempeño de las economías más desarrolladas se ha sentido sobre la demanda de petróleo, con lo cual algunos países han aumentado sus inventarios y se ha disipado la sensación de escasez que imperaba hace unas semanas. El alivio ha sido sentido por los consumidores en las estaciones de servicio de un buen número de países en donde los precios de la gasolina regular y diésel han descendido de manera notoria. Sin embargo, las tensiones de largo plazo siguen presentes. Esa por lo menos es la opinión de la Agencia Internacional de Energía, que la semana pasada les hizo un llamado a las naciones productoras, en el sentido de bombear más crudo con el fin de mantener las cotizaciones en niveles moderados y así colaborarle a la economía global. Si esa petición tiene éxito o no es algo que se verá próximamente, pero el mensaje subyacente es que la oferta es inadecuada, así exista algo de holgura. Puesto de otra manera, un hecho imprevisto puede volver a generar desequilibrios importantes, con el consecuente impacto sobre el bolsillo del público y la estabilidad de un mundo en el cual los más poderosos siguen 'cojeando', aunque sea en términos de crecimiento productivo. Dicho mensaje debería ser recibido por el Gobierno colombiano, que ha reajustado los precios internos de los combustibles, pero que todavía sabe que tiene que hacer más, ante un déficit que ya se acerca al billón de pesos y cuyo saldo en rojo podría subir si el petróleo retoma, tarde o temprano, su carrera alcista. ricavi@portafolio.coHELGON

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