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Petróleo y seguridad energética

El tema que más atormenta actualmente a los jefes de Estado de las principales economías del mundo, es la seguridad energética y principalmente los precios del petróleo. Las razones son claras. Fenómenos como el apabullante crecimiento en la demanda mundial, la hostilidad empleada por Irán en contra de Israel y los Estados Unidos que puede terminar en una solución bélica, la inestabilidad política que se presenta en regiones como el Medio Oriente y Africa y sin duda, las posibilidades de nuevos ataques terroristas, han hecho que el precio del apetecido hidrocarburo se dispare.

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mayo 10 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-10

Cualquier aumento adicional significativo en el precio del petróleo originado por alguno de estos fenómenos no sólo tendría serios efectos en las economías más avanzadas sino que inevitablemente tendrían repercusiones catastróficas en economías emergentes. Durante los últimos diez años el mundo ha sufrido un aumento acelerado en la demanda por petróleo derivado del rápido crecimiento económico en países como China e India. Como lo ha expresado el analista Daniel Yergin, la demanda mundial de petróleo se ha incrementado en cerca de siete millones de barriles diarios, de los cuales dos son consumidos por China. Esta situación ha hecho crecer el sentimiento de escasez que durante los últimos tres años ha duplicado el precio del hidrocarburo. Aunque analistas señalan que tal escasez no es más que un sentimiento pesimista pues en el mundo existen reservas probadas por el orden de 1,2 trillones de barriles, la poca capacidad de refinación necesaria para abastecer la demanda mundial y la dependencia geográfica en regiones inestables, son la principal razón por la cual el petróleo seguirá subiendo de precio. La pregunta entonces radica, en qué tipo de acciones se deben tomar para prevenir la creciente incertidumbre petrolera, que como lo dijo Ben Bernake, presidente de la Reserva Federal, está generando presiones inflacionarias en la economía norteamericana. Algunas ideas de corto, mediano y largo plazo deben ser examinadas. Por un lado la cooperación entre los miembros del G-8 y economías emergentes como China e India es fundamental. Esto implica por un lado que China debe utilizar su influencia y poder económico en Irán para mediar entre el gobierno de los Estados Unidos y el régimen radical encabezado por Ahmadinejad que insiste en seguir adelante con un programa nuclear sin la supervisión de la Agencia Internacional de Energía Atómica. No cabe duda que otra de las áreas más importantes de trabajo coordinado tiene que ver con el desarrollo de otras fuentes de energía que minimicen la dependencia en el petróleo. En este caso las razones son obvias. Si hasta este momento China tan sólo representa el ocho por ciento del mercado mundial de petróleo, y el consumo per cápita equivale a dos barriles por año, ¿qué ocurrirá el día en que el gigante asiático alcance consumos per cápita como los de Europa con doce barriles al año o los Estados Unidos con veintiséis? Las soluciones inmediatas se relacionan con aumentar la exploración en todo el mundo, pues según expertos, el 70 por ciento de la exploración durante los últimos años ha tenido lugar en Canadá y los Estados Unidos. De la misma manera la capacidad de refinación debe ser aumentada pues por dar un ejemplo, en los Estados Unidos no se construye una refinería hace treinta años. Los precios del petróleo y la seguridad energética son factores que hoy más que nunca afectan la estabilidad mundial. Enfrentar los distintos desafíos que esto plantea requiere cooperación, pues de lo contrario la riqueza que esta situación genera en unas pocas compañías, puede terminar siendo una desgracia global. Consejero Principal por Colombia y Ecuador ante el BID " Los precios del petróleo y la seguridad energética son factores que hoy más que nunca afectan la estabilidad mundial”.

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