Phoenix, tras los misterios de Marte

Marte, el planeta que más ha avivado la imaginación popular, está un poco más cerca de revelar sus misterios, luego de que esta semana la sonda Phoenix comenzara a cavar en su superficie en busca de vida presente o pasada en el famoso planeta rojo.

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mayo 31 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-31

Las primeras imágenes enviadas por la sonda pueden no haber mostrado los extraños seres verdes que suelen aparecer en las películas, pero el desolado paisaje de suelo pedregoso y congelado emocionó a los científicos a cargo de la misión.“Podemos ver grietas en las depresiones (del terreno) que nos hacen pensar que el hielo aún está modificando la superficie”, dijo Peter Smith, de la Universidad de Arizona, investigador principal del proyecto Phoenix. “Vemos grietas nuevas. No pueden ser viejas, pues estarían rellenas”. Los científicos esperan que ese suelo marciano tenga un permafrost rico en agua, al alcance del brazo robótico de la sonda, un hallazgo que significaría que en algún momento fue una zona habitable. ¿PRIMOS CERCANOS? Creen, además, que Marte -el cuarto planeta del sistema solar por su tamaño, donde el domingo se posó Phoenix- probablemente se pareció mucho a la Tierra en su primera juventud. Hace 4.000 millones de años el planeta rojo era cálido y húmedo, antes de convertirse en un inmenso desierto frío y con una atmósfera irrespirable desde el punto de vista terrestre. La atmósfera marciana está compuesta de 95 por ciento de dióxido de carbono (CO2), 2,7 por ciento de nitrógeno, 1,6 por ciento de argón y rastros de vapor de agua y oxígeno (0,13 por ciento). En cambio, la atmósfera terrestre está formada en 78 por ciento de nitrógeno y 20,6 por ciento de oxígeno. Su masa es un décimo de la masa terrestre y su densidad es la más débil de los planetas telúricos del sistema solar, lo que le otorga una fuerza gravitacional ligeramente inferior a la de Mercurio. Señales de erosión, depósitos sedimentarios, rastros de antiguos ríos y lechos de ríos secos testimonian la presencia de gran cantidad de agua en el pasado en la superficie marciana. Y eso es lo que Phoenix buscará durante tres meses, cavando en la región polar del planeta. Los investigadores eligieron esa zona porque está sujeta a cambios estacionales y creen que -al igual que en la Tierra- el ártico marciano podría esconder el registro de un clima más cálido y habitable. “Creemos que la materia orgánica tiene que haber existido al menos en una época”, producto de meteoritos y otros impactos, explicó Smith. Phoenix no está sola en su aventura. La Nasa tiene también en suelo marciano a los robots Spirit y Opportunity, que exploran desde el 2004 la zona ecuatorial del planeta rojo y que ya descubrieron indicios de la presencia de agua. Y desde el espacio, el módulo orbital Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) y el módulo orbital europeo Mars Express observan sus avances. Si la ambiciosa misión de Phoenix tiene éxito, E.U. se anotará un punto en la carrera global espacial por llegar al planeta rojo, que debe esa calificación a su aspecto rojizo debido al óxido de hierro contenido en los minerales de su superficie. Desde el comienzo de la exploración global de Marte en la década de 1960, más del 50 por ciento de las misiones fracasaron en sus intentos de tocar este planeta. Pero la meta más ambiciosa es la de llevar humanos a Marte, un objetivo que la Nasa se ha planteado para el año 2037. Aunque recorrer 679 millones de kilómetros -que a la sonda Phoenix le llevó nueve meses- no será fácil. Al menos no antes que los humanos logren llegar de nuevo a la Luna, que E.U. se propuso colonizar en torno a 2020 para desde allí poder enviar humanos al resto del sistema solar, empezando por el misterioso Marte. El agua podría ser demasiado salada Muchas rocas en Marte contienen minerales formados, probablemente, por la evaporación de agua, pero un estudio que publica esta semana la revista Science indica que esa agua podría ser demasiado salada para la vida de organismos conocidos. La publicación del estudio encabezado por Nicholas Tosca, del Departamento de Biología de Organismos y Evolución en la Universidad de Harvard, coincide con el comienzo de trabajos en Marte de la sonda Phoenix, que estudiará el agua en la región septentrional del planeta. “Dado que el agua líquida es un requisito para todos los organismos en la Tierra, las pruebas de agua actual o pasada se han considerado como un requisito primario para la existencia de ambientes habitables en Marte”, indicó el artículo. Tosca y sus colaboradores han compilado los datos geoquímicas obtenidos de la planicie conocida como Meridiani Planum, ubicada dos grados al sur del ecuador marciano, y de otros ambientes del planeta donde se han precipitado los minerales de las salinas. “La exploración in situ y orbital de la superficie marciana ha mostrado que de manera intermitente ha habido en Marte agua líquida acídica y agua salina”, señaló el artículo. “La habitabilidad de esas aguas depende, en grado crítico, de la actividad del agua, una medida termodinámica de la salinidad que, para los organismos terrestres, tiene límites claramente definidos”, añadió. Los resultados indican que el agua que haya derivado de los minerales que los investigadores han observado en Marte debe haber sido extremadamente salobre, mucho más que cualquier fluido natural conocido en la Tierra. Los investigadores señalaron que aunque algunos organismos terrestres son capaces de sobrevivir en una salinidad extrema, son todos descendientes de ancestros que no tenían esa capacidad. WILABR

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