PIB creció 3,7% en segundo trimestre de 2008 frente a 8% de ese periodo en 2007

Según el Dane, el porcentaje en cada sector fue de: Minas y cantera, 7,6; Transporte, 4,7; Establecimientos Financieros, 5,3; Construcción, 0,3; Industria, 1,1, y Agropecuario, 3,6.

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septiembre 21 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-21

Una disminución en la construcción y en la industria fueron las principales causas para el menor crecimiento, que sin embargo fue mayor en un 0,7 por ciento comparado con el primer trimestre de este año.

El crecimiento en el primer semestre del año fue del 4,1 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, en el que el PIB aumentó el 8,2 por ciento, gracias a la explotación de minas, el sector financiero y los transportes y comunicaciones.

"El sector minero registró un crecimiento en el valor agregado de 6,2 por ciento, comportamiento explicado por el incremento en carbón en 6,0 por ciento, petróleo crudo, gas natural y uranio y torio en 9,0 por ciento y la disminución en minerales metálicos en 7,1 por ciento y de otros minerales no metálicos en 0,2 por ciento", señaló el Dane.

El Banco de la República proyecta un crecimiento de la economía colombiana para 2008 entre 3,3 por ciento y 5,3 por ciento, mientras el Gobierno estima que será del cinco por ciento.

La cifra para el segundo trimestre del 2008 coincide con los pronósticos de analistas que señalaron que era complicado alcanzar la meta del Gobierno, y que no se ven los efectos del crecimiento sobre los demás indicadores económicos del país.

Sin embargo, uno de los debates entre analistas ha sido el verdadero impacto que el crecimiento económico ha tenido sobre distintos temas del país, entre ellos la pobreza, la cobertura en educación y salud, y empleo.

Jairo Núñez, consultor y experto en el tema de pobreza, señaló que entre el 2002 y el 2006 la reducción fue fuerte, de casi unos 12 puntos porcentuales. Así se logró bajar del pico histórico de 58 por ciento de la población en 1999 a 45 por ciento hace dos años.

"Esto se dio porque se generaron empleos no calificados, que benefician principalmente a los pobres, sin embargo aún no hay cifras que demuestren que esa tendencia haya continuado", señala.

El subdirector de Fedesarrollo, Mauricio Santamaría, resaltó que este problema se solucionaría más rápido con más empleo, pero por los parafiscales, muchos se quedan sin trabajo, dado que es costoso contratarlos formalmente. A esto se suma la proliferación de subsidios, que en su concepto también han incentivado la informalidad, pues muchos se quieren beneficiar con ellos, "lo cual crea unas condiciones de pobreza difíciles de romper".

Núñez no comparte esa crítica, pues aseguró que por ejemplo, las evaluaciones del programa Familias en Acción, muestran que no ha generado dependencia, que las mujeres beneficiarias han salido a buscar empleo más que las que no reciben subsidio y a diferencia de otros países con programas similares, acá no se ha visto que los recursos se malgasten en licor, cigarrillos o apuestas.

Sin embargo, los expertos consideran que el problema está en el atraso de las estadísticas y no se sabe si las mejoras continuaron o no.

Datos de Planeación muestran que la tasa de cobertura para preescolar, primaria, secundaria y media pasó de 64,9 por ciento para menores de 5 a 17 años en el 2003 a 67,4 por ciento en el 2005, pero no se tienen más cifras.

Alfredo Sarmiento, director del Programa Nacional de Desarrollo Humano de la ONU, dijo que la falta de estadísticas lleva a que cualquier evaluación se haga con hipótesis o sospechas. Además considera que si bien es acertado enfocar la cobertura en los más pobres, es justo en estas zonas en donde hay más desconocimiento de las cifras.

Agregó que también se debe analizar la calidad y según estudios comparativos mundiales no ha habido mejoría en una década.

Al evaluar la generación de empleo desde el 2003 existe consenso entre los expertos: el alto crecimiento no ha servido para generar más puestos de trabajo.

Según Julio Silva Colmenares, director del Observatorio de Desarrollo Humano de la Universidad Autónoma, este fenómeno tuvo una lectura buena y otra mala. La primera es que si se ha logrado producir más con menos empleados es porque el país ha aumentado su productividad (pero no hay estadísticas confiables al respecto), y la segunda indica que la calidad del empleo se ha deteriorado, lo que se produce porque al haber menos puestos, la gente se aferra al que tiene, así tenga que perder beneficios.

En Fedesarrollo consideraron que el desfase entre crecimiento y empleo se explica en el aumento de los impuestos laborales, los cuales han llevado a más informalidad y a más personas a trabajar por cuenta propia.

"Estos impuestos han subido por el aumento en cotizaciones a salud y pensiones. Hoy en total equivalen al 55 por ciento del salario, lo que implica que cuando se contrata un empleado, en realidad se contratan 1,5", dijo Camila Pérez, analista de Fedesarrollo.

Otro lunar en el área laboral es el estancamiento en la caída del desempleo. Si bien se ha reducido (pasó de 18,2 por ciento en enero del 2003 a 12,09 en julio de este año) no ha sido posible lograr que baje del 10 por ciento y eso significa que hay un problema estructural, que si no se logró reducir en épocas de crecimiento, será más difícil de corregir ahora que comienza la desaceleración.

Pero desde el Congreso también hay opiniones. El senador Óscar Darío Pérez señaló que la relación crecimiento económico y generación de empleo no es directamente proporcional.

El análisis que él realizó es que primero se debe agotar la capacidad productiva de las empresas, y después se irá dando la necesidad de crear más puestos de trabajo.

Sin embargo, llama la atención que en esta desaceleración de la economía, la industria, el comercio y la construcción, han ido en retroceso.

"Todavía nos falta generar el dinamismo suficiente para el desempleo caiga vertiginosamente, todavía nos falta combatir esas formas paralelas de generar empleo", dijo.

De acuerdo con los analistas, una de las áreas claves que se han identificado como necesarias para que el país crezca más es la infraestructura, pues en la medida en que ésta mejora se pueden producir y vender más bienes y servicios.

Si bien para empezar a construirla se requería una previa recuperación económica, a ojos de la Cámara Colombia de la Infraestructura (CCI) el primer cuatrienio del presidente Uribe se desperdició, pues se dedicó a corredores regionales (con el plan 2.500) y no a las obras clave para la competitividad.

"La ventaja es que esas obras ya se contrataron y se van a empezar a ejecutar desde este año, aunque claro, se hubiera podido comenzar antes, porque al contrario de otros indicadores, el de la infraestructura no depende del crecimiento, sino que lo promueve", sostuvo Juan Martín Caicedo, presidente de la CCI.

Agregó que el empuje que tuvo el país por la política de seguridad democrática ya se acabó y que ahora todo depende de lo que se haga en infraestructura.

La inversión en obras civiles viene creciendo desde el 2004, pero al igual que otros sectores se ha desacelerado este año, con una caída anual del 15 por ciento en el primer semestre.

Pero a diferencia de otras actividades, en ésta no temen por la desaceleración, pues explican la caída por temas coyunturales, como la baja ejecución de los gobiernos regionales, dado que llevan poco tiempo en el poder y los cambios en el régimen de contratación estatal.

"Y estos son temas que se corrigen pronto, pues lo que viene ahora es el desarrollo de las grandes obras que ya están contratadas", reiteró Caicedo.

En cuanto a la ampliación en la cobertura del sistema de salud (que según el Departamento de Planeación Nacional cobija hoy al 72,91 por ciento de la población, incluyendo los indígenas) es el gran logro que se ha tenido en el país desde la creación de la Ley 100 y con el crecimiento de los últimos cinco años, pues al aumentar el producto interno bruto crecen las transferencias y los recursos para este propósito.

En el caso de las clínicas y hospitales, el balance del 2003 para acá también es positivo, pues han aumentado sus márgenes, dado que cada vez hay más afiliados al sistema y en consecuencia, se incrementa la demanda por sus servicios.

"Una hipótesis para explicar esto sería el crecimiento, pero eso no está demostrado, la otra es que los colombianos se enferman más, lo cual no es bueno para el sistema", dijo Juan Carlos Giraldo, presidente de la Asociación de Clínicas y Hospitales (ACHC).

Este dirigente gremial coincidió con el subdirector de Fedesarrollo, Mauricio Santamaría, en que la mayor cobertura tiene un inconveniente y es que se ha dado con un crecimiento más rápido de las personas que están en el régimen subsidiado (Sisbén), que las que están en el contributivo (aportantes a EPS).

"Mientras en el primero hay 22 millones de personas, en el segundo hay 17 millones y eso vuelve el sistema insostenible", opinó Santamaría.

Por su parte Giraldo sostuvo que se requiere una tasa de desempleo de un dígito para que el sistema funcione adecuadamente y además adviertió que el problema actual es que el régimen subsidiado está sobrevalorado y sus beneficiarios no lo quieren soltar, lo que repercute en la informalidad laboral.

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