¿Pico y placa? ¡Sí, pero con empleo!

La conciliación y la participación al buscar soluciones que frenen el grave daño que está produciendo en el comercio formal y al empleo de calidad que generamos, es un derecho que reclamamos.

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mayo 18 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-18

Desde que se hizo efectiva la medida del Pico y Placa extendida en Bogotá, las ventas en la ciudad han caído un 16 por ciento.
La cifra fue anunciada por Fenalco en días pasados y pareciera que la Alcaldía no reconoce la gravedad que representa.
Vale la pena recordar, en este punto de la discusión, que la actividad comercial de Bogotá representa el 28 por ciento del Producto Interno Bruto de la economía de la capital y aporta el 51 por ciento del empleo en Bogotá.

En este contexto la problemática del sector adquiere una dimensión bastante importante. Según la investigación de Fenalco las ventas en estaciones de gasolina se redujeron en 19 por ciento, en montallantas en 32 por ciento, en parqueaderos en 36 por ciento, y la afluencia a los centros comerciales cayó un 26 por ciento.

Según un nuevo sondeo de la misma entidad contratado a Datexco, el 75 por ciento de los almacenes ubicados en centros comerciales y en la vía pública se sienten afectados por la medida.
Las consecuencias ya son un hecho, los negocios de los centros comerciales están anunciando medidas de reducción de empleo porque no pueden seguir trabajando a pérdida. Esta situación puede desencadenar una crisis social.

Y preocupante también, es observar que esta alarmante situación que vivimos los comerciantes de Bogotá hoy, casi tres meses después, fue anticipada cuando la fórmula de la extensión de la restricción vehicular estaba aún en estudio.

Ya en ese momento los comerciantes habíamos advertido que la medida podía ser una 'calamidad' para el sector. Nuestro gremio llamó la atención sobre el hecho de que la ciudad lleva diez años con la aplicación de una medida, inicialmente temporal, sin que el gobierno distrital dé una solución contundente en movilidad en el mediano o largo plazo.

Los comerciantes sí queremos y apoyamos la movilidad de la ciudad, pero no a costa de nuestro sector que genera empleos, impuestos, bienestar y desarrollo urbano, entre muchos otros beneficios.

Los comerciantes consideramos que medidas como la ampliación del Pico y Placa no solucionan el problema estructural, y que lo prioritario es adoptar medidas de fondo tales como el Sistema Integrado de Transporte Público, la rehabilitación de la malla vial y la definición de un plan de movilidad regional. Y es que la discusión sobre la efectividad de la restricción vehicular llega incluso a grandes ciudades como Sao Paulo.

En la capital brasileña, la restricción de acceso por placas se implantó desde 1997 y la congestión aún persiste; e incluso la medida es cuestionada, porque trae como consecuencia el aumento de número de vehículos, agravando el problema de contaminación del aire.

En este escenario, una solución alternativa de restricción como la propuesta por el Fenalco Bogotá, con Pico y Placa extendido sólo un día, y el segundo día de 6 a 9 a.m. y de 5 a 8 p.m., puede ser la solución adecuada para mejorar la aguda congestión vehicular de la ciudad sin afectar la generación de recursos económicos.

Los comerciantes de Bogotá somos conscientes de la aguda problemática vial de la ciudad y, de ahí, la propuesta de solución que hemos planteado al Distrito que permita aliviar la congestión sin sacrificar la productividad y el desarrollo económico de Bogotá.
El derecho a la movilidad de los ciudadanos, y al libre ejercicio del comercio no pueden ser vistos como temas excluyentes, sino como caras de una misma moneda que constituyen motores de desarrollo para la ciudad. En este sentido, la conciliación y la participación de todos los sectores al momento de buscar soluciones que frenen el grave daño que esta medida está produciendo en el sector del comercio formal y al empleo de calidad que generamos, es un derecho que reclamamos con urgencia.

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