Tras la pista de los bienes de ricos morosos

El embargo de aviones y yates de deudores de lujo ha impulsado el negocio de Ken Cage

Finanzas
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marzo 26 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-26

Ken Cage se dirigía a toda prisa al terminal de un aeropuerto privado cerca de Orlando, Florida, cuando su BlackBerry le anunció malas noticias. El avión que estaba a punto de embargar tenía previsto despegar hacia México en tres minutos.

Y lo que era peor, el propietario y piloto de la avioneta Cessna estaba regresando de su almuerzo, y se rumoreaba que medía más de dos metros.

"No me habría gustado quedarme para averiguar si es verdad", dice Cage, de 44 años, quien hizo guardia en la puerta del terminal mientras su socio Randy Craft caminó por la pista y se acercó a la reluciente aeronave blanca. Craft abrió rápidamente la cerradura de la puerta y dejó que entrara el piloto del equipo, Dave Larson.

Los motores se encendieron, y tras la aprobación de la torre de control, el avión de US$350.000 despegó.

Cage y Craft se subieron a su camioneta Ford y salieron disparados del parqueadero, justo cuando entraba el dueño del avión. "Para nuestra suerte, llegó un minuto tarde", dijo Cage, mirando por la ventana.

Cage no es el típico especialista en embargo de bienes. En lugar de recuperar autos de consumidores de clase media que compraron más de lo que podían pagar, confisca yates, aviones y otros caprichos de los ricos que se endeudaron más de la cuenta.

El negocio marcha viento en popa, incluso a pesar de la incipiente recuperación económica. Su compañía, International Recovery Group, con sede en Orlando, recuperó más de 700 yates, aviones, helicópteros y otras propiedades valoradas en más de US$100 millones. El negocio, afirma, se ha multiplicado por seis desde 2007.

Cage ha recuperado de todo, desde aviones Gulfstream valorados en US$18 millones y helicópteros Bell hasta yates Broward de 33 metros de eslora e incluso un caballo de carreras. Antes de la crisis financiera, la mayoría de los artículos de lujo que embargaba estaban valorados entre US$3.000 y US$50.000. En la actualidad, oscilan entre US$200.000 y US$300.000, cifras que muestran que la cesación de pagos de créditos está afectando a personas con ingresos más elevados.

Los bancos contratan a empresas como la de Cage para que recuperen las propiedades dejadas como garantía después de que un deudor deja de pagar un préstamo. Una vez embargada la propiedad, la acondicionan o la reparan si es necesario y la ponen a la venta. Posteriormente, devuelve el dinero al banco, tras descontar los honorarios y gastos. Si bien la comisión estándar por su trabajo es de entre 6% y 10% del precio de reventa, Cage ha reducido su tarifa incluso hasta 2% para superar a la creciente competencia.

"Su tiempo de respuesta es muy rápido", afirma Steve De Amico, vicepresidente de préstamos en Allied First Bank, de Illinois, quien contrata a Cage para recuperar bienes. "También es útil tener una compañía que recupera la propiedad, la restaura y la vende por nosotros".

Cage no puede dar nombres, pero estima que 70% de sus blancos ganaron y perdieron dinero en el sector de bienes raíces, ya sean constructores, agentes inmobiliarios o contratistas. La mayoría de sus encargos son en Florida, Arizona, California, Nevada y otros estados con buen clima, donde la crisis del sector de la propiedad ha sido más aguda.

Separar a los dueños ricos de sus atractivos 'juguetes' parece una tarea fácil, comparado con los embargos de bienes de deudores de menos recursos. A diferencia de los autos, que son más difíciles de encontrar y embargar, el seguimiento de los yates y de los aviones se puede hacer a través de la Agencia Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) o de las autoridades marítimas de EE.UU. Cage también obtiene información de una vasta red de capitanes de barco, operadores de remolcadores, trabajadores aeroportuarios, estibadores y pilotos aéreos.

Con su gorra de béisbol, yines, barbilla desaliñada y cordial sonrisa, Cage tiene una presencia modesta. Los músculos los proporciona su socio Craft, un antiguo profesional de la lucha libre.

Craft alardea de ser capaz de ingresar a prácticamente cualquier vehículo, ya sea un yate, un avión o una casa rodante. También es cierto que los dueños les facilitan un poco las cosas. Según Cage, la mayoría de los propietarios dejan las llaves cerca del interruptor de arranque y casi nunca cierran las puertas. Además, las puertas de los aviones son fáciles de forzar.

"Es mucho más fácil llevarse una avioneta que un auto", afirma. Su compañía trabaja con unos 30 pilotos especializados en volar diversos tipos de aviones.

Aunque también es cierto que, a veces, los ricos protegen con celo sus posesiones. Cage afirma que Craft y él han sido golpeados por autos, amenazados con palas y perseguidos a pie en innumerables ocasiones.