Plaga del arroz reduciría las áreas de siembra del cereal

El clima y el cultivo de una variedad de contrabando traída de Venezuela están acabando con las áreas sembradas en el centro del país.

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enero 13 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-13

Pese a la prohibición de sembrar arroz en los departamentos de Tolima y Huila que rigió entre septiembre y noviembre del año pasado por culpa de la alta incidencia de bacteria llamada Burkholderia glumae, ésta sigue presente en las zonas de cultivo.

Es más, ha causado tanta desazón entre los agricultores, que muchos de estos decidieron no comenzar aún las siembras, en espera de solucionar este problema, agravado por el intenso verano que se ha presentado en lo corrido del año que ha mermado los cauces de los ríos que alimentan los distritos de riego de este zona del país.

Según Miguel Diago, gerente técnico de la Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz) el uso masivo de la variedad de arroz Barinas, traída de contrabando desde Venezuela afectó las siembras, pues ésta resultó muy susceptible al ataque de la bacteria.

Ahora -según Diago- nadie quiere saber de la Barinas, pero la bacteria ya está en la zona.

Como condiciones para mantenerse en el ambiente y atacar de nuevo las áreas de siembra, la bacteria busca zonas con alta humedad y alta temperatura, un hospedero susceptible de 'mantenerla' y deficientes condiciones de manejo por parte de los agricultores.

Por ahora, reconoció el vocero gremial, no se han hecho siembras para el primer semestre de este año, mientras que termina de recogerse lo cultivados durante agosto y septiembre del 2009.

Para Eduardo Villota, presidente de la Asociación Colombiana de Semillas (Acosemillas), la plaga ha afectado a todas las áreas de cultivo y atribuyó su alta incidencia a la falta de cultura de los agricultores por no usar semilla certificada.

"Sólo usando este tipo de insumo puede combatirse efectivamente la plaga", destacó Villota.

Según el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) existe un riesgo comprobado de transmisión asociado a la semilla y el problema es altamente limitante para el rendimiento del cultivo, pues ocasiona marchitamiento, entre otros.

Además de la plaga, los arroceros han mostrado reserva por este cultivo, pues las condiciones económicas, como la reducción del precio de compra por parte de los molinos y el contrabando hicieron reducir la rentabilidad. 

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