¿Adónde va la plata de la salud?

Robarse la plata de la salud es un atentado contra la vida de los colombianos tan grave, o más, que los actos terroristas de guerrilla y paramilitares.

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mayo 31 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-31

Por eso son tan oportunas las denuncias de estos desfalcos, incluyendo las que ha hecho el Gobierno, y las investigaciones que adelantan los órganos de control. Ojalá los resultados se vean pronto, pues la corrupción y el saqueo de los recursos públicos crecieron tanto en los últimos 8 años que se han convertido en el enemigo número uno de la sociedad, y el Estado debe demostrar que puede combatirlas. En el caso del atraco a la salud, hasta ahora las baterías se han concentrado en las EPS, que son los actores individuales más grandes y visibles del sistema. Pero no son los únicos. Más aún, en contra de la opinión generalizada, hay que decir que las EPS no son las grandes beneficiadas de las platas de la salud; son sólo un eslabón de la cadena, el canal a través del cual se distribuyen multimillonarios recursos a otros actores. Es evidente que en el carrusel de los recobros al Fosyga hay involucrados funcionarios corruptos de las EPS, del Ministerio de Protección, de clínicas y laboratorios farmacéuticos. Pero un saqueo de las proporciones denunciadas no se quedó todo en los bolsillos de unos cuantos intermediarios. En Colombia se gastaron, el año pasado, unos $36 billones en salud, que equivalen al 7,5% del PIB. Es menos de lo que gastan en Europa y EE. UU., donde puede llegar al 15% del PIB, pero, de todas maneras, con tal cantidad de plata (que es más de lo que se gasta en defensa y seguridad) deberíamos tener un mejor servicio de salud. Las EPS del régimen contributivo tienen 16,5 millones de afiliados, que son cerca del 40% de la población, y en el 2010 tuvieron ingresos por $12,5 billones, es decir, que manejaron un poco más de la tercera parte del gasto en salud del país. Pero el 92% de esa plata sólo pasó por las EPS, pues se fue para pagar medicamentos y servicios de las IPS. ¿Quién vigila y controla a las IPS y a los vendedores de medicamentos? En el caso de las 14 EPS privadas (sin contar el antiguo ISS) recibieron $10,7 billones de sus afiliados, pero pagaron $9,8 billones a médicos, IPS y laboratorios; les quedaron $860.000 millones para atender sus gastos administrativos y de ventas, los cuales fueron de $950.000 millones, entonces tuvieron pérdidas operacionales. Es posible que las EPS sean ineficientes, o que tengan mucha burocracia, pero como empresas no están ganando plata. Otra cosa es que algunos de sus funcionarios se estén enriqueciendo con maniobras fraudulentas que deben ser castigadas de forma ejemplarizante. Uno de los desangres más grandes en el sistema son los costos de los medicamentos, especialmente los fabricados por multinacionales que, amparadas en la liberación de precios que les dio el Gobierno de Uribe, cobran precios más altos que en otros países. En 2009, las EPS gastaron $4,5 billones en medicamentos, es decir, el 40% de su gasto total, de los cuales $2,5 billones fueron para drogas No POS. Esto explica por qué la mayor parte del carrusel de los recobros se fue para pagar medicamentos. Además de controlar los excesos de las EPS, las autoridades deben investigar adónde llega la plata de la salud y vigilar a quienes la reciben al final de la cadena. mcabrera@cabreraybedoya.com HELGON

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