La Plaza Roja: corazón político y cultural de Rusia

Con una superficie de 73.000 metros cuadrados, fue a lo largo de los siglos escenario de grandes acontecimientos de la historia del país y símbolo de la gloria militar rusa.

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abril 16 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-16

La mítica Plaza Roja moscovita no es roja, sino hermosa, que es lo que significa también la palabra krásnaya. Rojo es el Krem- lin, cuyas murallas limitan al oeste de esta plaza. Lo que empezó siendo un humilde barrio de la ciudad en el siglo XV, que fue desalojado para prevenir los incendios, es ahora el corazón político, histórico y cultural de Rusia.

Una vez en la plaza, uno sólo tiene que levantar la vista para ver las cúpulas con forma de cebolla de la Catedral de San Basilio, la torre Spásskaya (del Salvador), que marca el inicio del nuevo año cada primero de enero y el mausoleo de Lenin, donde yace embalsamada e incorruptible la momia del fundador de la URSS.

Es difícil encontrar un lugar en el mundo con la extensión de un campo de fútbol que agrupe joyas tan dispares de la arquitectura, que mezclan religión, historia y poder. No nos olvidemos de los almacenes GUM y del Museo Histórico de ladrillo rojo, que cierran el perímetro de la plaza.

Las crónicas fechan la aparición de la plaza en 1493, cuando el gran príncipe Iván III ordena desalojar las pequeñas edificaciones de madera que rodean el Kremlin y origen de frecuentes incendios, y decide acomodar el lugar para los mercaderes. Así recibe la plaza su primer nombre, Torgóvaya (comercial), que en el siglo XVI cambia por Tróitskaya (de la Trinidad), en honor a la iglesia situada en la parte sur, en el XVII por Pozhar (incendio) y sólo posteriormente adquiere el actual, Krásnaya.

La plaza central de Rusia, con una superficie de 73.000 metros cuadrados, fue a lo largo de los siglos escenario de grandes acontecimientos de la historia del país y símbolo de la gloria militar rusa. En 1612 recibió con campanadas a las milicias de Kuzmá Minin y Dimitri Pozharski, que echaron del Kremlin a los invasores polacos, para poner fin al llamado Periodo Tumultuoso, las luchas por el poder tras la muerte del zar Iván el Terrible que terminan con la instauración de la dinastía de los Románov.

Dos siglos más tarde, la plaza rinde homenaje a las tropas del mariscal Mijaíl Kutúzov, que expulsaron de Moscú a las huestes de Napoleón Bonaparte, mientras en 1945 acoge el Desfile de la Victoria, durante el cual soldados soviéticos arrojan ante la muralla del Kremlin las banderas de los derrotados ejércitos nazis.

La historia rusa se abre al visitante de la Plaza Roja con la Catedral del Manto de la Virgen, el principal templo del Kremlin más conocido como San Basilio, erigido a mediados del siglo XVI por orden del primer zar ruso, Iván el Terrible.

Fue construida entre 1555 y 1561 por los arquitectos rusos Barma y Póstnik, a los que Iván el Terrible, según la leyenda negra, ordena cegar para evitar que puedan repetir esa joya arquitectónica o edificar un templo aún más hermoso, y recibió su segundo nombre, San Basilio, de la última de sus iglesias erigida sobre la tumba de un famoso mendigo vidente muy apreciado por el zar -Vasili Blazhénniy o Vasili (Basilio) el Beato.

Un espacio especial para las tiendas de lujo

Frente al mausoleo, ostentan su fachada neoclásica los grandes almacenes GUM, inicialmente un enorme mercado cubierto de piedra blanca, erigido en 1815 y reconstruido a finales de siglo bajo techo de cristal como el centro comercial más grande de Europa, con más de mil tiendas que las autoridades bolcheviques no dudaron en expropiar, alojando en el edificio diversos ministerios y revistas.

Sólo tras la muerte de Stalin el GUM reabre como centro comercial, famoso en tiempos soviéticos por su 'sección 200'. Era un departamento secreto en el que las familias de los jerarcas soviéticos accedían a los bienes del "capitalismo pudriente" y "adquirían a precios módicos artículos occidentales de cuya existencia el consumidor soviético sencillo ni sospechaba", como escribía el historiador Mijaíl Voslenski.

El rumor popular cuenta que en la década de 1970 las autoridades decidieron derribar el GUM, que fue salvado por la esposa del líder soviético Leonid Brezhnev, Victoria, fiel cliente de la 'sección 200'. Tras la caída del comunismo en 1991, el GUM se convierte en un centro comercial de mucha pompa, trasladado a un palacete de estilo pseudorruso, con las boutiques de las marcas más famosas del mundo.

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