Pobreza, distribución del ingreso y desigualdad regional

Bolivia es uno de los países más pobres de la región con el 64 por ciento de sus habitantes en situación de pobreza y 35 por ciento en indigencia en el 2003, mientras que Chile es el país con menores niveles de pobreza, lo cual rescata el principio de que el crecimiento económico tiende a reducir la pobreza y lo hace más si el Estado desarrolla políticas que contribuyan a combatir la indigencia (programas de nutrición, población y salud) y a la misma pobreza, sobre todo educando a todos los niños.

POR:
julio 17 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-17

A pesar del desempleo y de la informalidad, en Colombia ha descendido la pobreza en cualquier forma en que se le mire. Así lo revelan los últimos cuatro censos de población que se han elaborado, que se basan en los criterios de necesidades básicas insatisfechas. Es notable cómo las personas que no son ocupadas plenamente por la economía pueden dedicar tiempo a mejorar la calidad de sus viviendas. Los núcleos familiares o las agrupaciones más extendidas obtienen economías de escala en la provisión de alimentos y en la dotación de servicios. Así mismo, el gasto social en educación y salud mejoran la calidad de vida de las familias más pobres. Durante los auges económicos, cuando se expande el empleo en la construcción, las familias más pobres obtienen ingresos más altos. Es eso lo que explica que en más de tres décadas la población con los faltantes de dos necesidades básicas se haya reducido del 45 por ciento al 11 por ciento del total. Los promedios nacionales de pobreza encubren las enormes disparidades regionales que se pueden apreciar cuando se toma una medida como las necesidades básicas insatisfechas por departamento. Allí se destaca que Chocó tiene índices desastrosos, Nariño y Cauca malos, y son parecidos los de los departamentos de la Costa Atlántica, mientras que Bogotá nuevamente tiene el mejor comportamiento; los departamentos industrializados y los cafeteros mantienen la calidad de vida que lograron, mientras que el grano fue rey. El descenso de la pobreza extrema es bastante claro desde la recesión de 1984-1985, hasta el período 1992-1995, cuando alcanza su punto mínimo. Alcanza un alto en 1999, para descender paulatinamente y elevarse de nuevo en 2007 cuando la inflación, en especial la de alimentos, golpea el poder adquisitivo de las familias más pobres (Lazzo, 2008). Aunque el descenso es importante, pues más del 12 por ciento de las familias en pobreza extrema salen de ella entre 1999 y 2007, no se retorna a los bajos niveles alcanzados en 1994. La evolución de la pobreza menos aguda que se mide de manera subjetiva o por medio del cálculo del ingreso familiar, relacionado con el valor de la canasta familiar, muestra en unas medidas una evolución similar a la de los censos y la de la pobreza extrema, aunque aparenta ser más estable y resistente que ésta. Acá también se alcanza un mínimo en 1995 con 50 por ciento de las familias colombianas, se eleva por encima del 60 por ciento durante la crisis de 1999-2002, cae lentamente hasta 2006 y la inflación induce su aumento en 2007. Parecería que estamos en un alto plano estructural de pobreza que no puede ser reducida sustancialmente, aun cuando la economía se expanda a tasas muy altas, como sucedió en 2003-2007. Puede afirmarse entonces que la insuficiencia del desarrollo económico colombiano se manifiesta en la informalidad de la inmensa mayoría de la población ocupada, de la pobreza de más la mitad y en la indigencia en que sobrevive un 15 por ciento de ella. La debilidad del Estado durante la mayor parte del siglo XX hizo que tal situación sólo pudiera ser afectada levemente, algo que se comienza a corregir al final del siglo con la expansión de los sistemas de seguridad social y de gasto público para atender necesidades de nutrición, salud y educación. Seguimos muy lejos, desesperadamente lejos, sin embargo, de alcanzar, al mismo tiempo, una situación de pleno empleo de la población y una cobertura universal de los servicios sociales a los que tienen derecho. DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO EN EL SIGLO XX Uno de los principales indicadores utilizados para medir el grado de inequidad en la distribución del ingreso es el coeficiente de Gini. Si este indicador es cercano a 0 por ciento, la distribución de ingresos se considera equitativa, mientras que si alcanza 100 por ciento, se interpreta como una distribución desigual. Como se muestra en la gráfica 1, entre 1938 y 1988, la evolución del coeficiente de Gini en Colombia mostró una evolución creciente hasta mediados de los 60, lo cual indica un aumento en la desigualdad del ingreso durante estos 30 años. '' El descenso de la pobreza extrema es claro desde la rece- sión de 1984-1985, hasta el período 1992-1995, cuando alcanza su punto mínimo.” '' Bolivia es uno de los países más pobres de la región con el 64% de sus habitan- tes en situación de pobreza.” '' En los auges econó- micos, cuando se expande el empleo en la construcción, las familias más pobres obtienen ingresos más altos.” '' A pesar del desem- pleo y de la infor- malidad, en Colom- bia ha descen dido la pobreza en cual- quier forma en que se le mire.” WILABR

Siga bajando para encontrar más contenido