Pobreza, distribución del ingreso y desigualdad regional

Nueva entrega de PORTAFOLIO sobre la historia de la economía colombiana desde sus orígenes hasta nuestros días.

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julio 16 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-16

El desarrollo productivo colombiano durante el siglo XX se ha dado manteniendo una inequitativa distribución de la renta. Incluso, al finalizar el siglo, casi la mitad de la población colombiana se consideraba en condiciones de pobreza, hecho que se constituye en un reto importante para la política pública del país.

En el contexto latinoamericano, tras los importantes ajustes económicos de finales de los 80, como respuesta a la crisis que afectó la región durante esta década, los problemas de pobreza y desigualdad en la distribución del ingreso se agudizaron (Lustig 1997).

Pese a algunas medidas encaminadas reducir los indicadores de pobreza e indigencia, en las postrimerías del siglo XX siguen exhibiendo niveles preocupantes, con cerca del 44 por ciento de la población viviendo en situación de pobreza y un 20 por ciento en situación de indigencia, los cuales han mostrado una mejoría en los primeros años siglo XXI.

La reducción de los niveles de pobreza e indigencia en el Nuevo Milenio han sido los más importantes en 25 años (Cepal), y obedecen a los importantes resultados económicos y sociales obtenidos por la región.

Los problemas de distribución del ingreso en Colombia se pueden rastrear en el legado hispánico de otorgar derechos de propiedad extensivos y acceso a ciertas actividades monopolizadas por los criollos que tenían certificados de pureza de sangre debió generar una desigualdad extrema, consolidada legalmente.

La República abolió el sistema de castas y abrió algunos espacios para mestizos y mulatos en el Ejército y en la política que le permitió a algunos acceder a la propiedad de la tierra, a la arriería y a obtener derechos de minas.

Sin embargo, la desigualdad se debió agudizar con la dación de los baldíos a cambios de títulos de deuda pública o por las meras concesiones a individuos influyentes. No obstante en 1870, el gobierno radical comenzó a aplicar una política dirigista que limitó la repartición de grandes extensiones de tierra por motivos fiscales e intentó beneficiar a campesinos medios y pobres. Los gobiernos de La Regeneración, sin embargo, no continuaron con esta política y la tenencia sobre la frontera agrícola continuó siendo disputada entre los que detentaban el papel sellado y los que trabajaban con el hacha.

A lo largo del siglo XX los impuestos fueron demasiado bajos y así mismo fue limitada la capacidad del Estado para alterar la distribución y repartir bienes públicos de manera universal.

Eso comenzó a cambiar con el Frente Nacional (1958-1970) que dedicó mayores recursos a la educación básica, los cuales aumentaron considerablemente con el cambio inducido por la Constitución de 1991, incluyendo ahora una mayor atención a la salud y otros programas sociales.

Estos, sin embargo, no alcanzaron a coberturas universales de la población. De esta manera, se limitó la igualdad de oportunidades entre los ciudadanos, parte de los cuales quedó sin acceso a la educación media y técnica o a servicios de salud oportunos.

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