Polémica por impacto que puedan tener TLC bilaterales y regionales en la Ronda de Doha

Al igual que las posiciones sobre acuerdo en temas claves como agricultura, servicio y propiedad intelectual, los populares Tratados de Libre Comercio han generado diversidad de opiniones.

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mayo 16 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-16

Las cifras oficiales indican que en el mundo han sido negociados alrededor de 400 acuerdos comerciales, entre bilaterales y regionales, que mueven alrededor del 40 por ciento del comercio del mundo, y aunque muchos de ellos están inactivos, alrededor de 300 fueron aprobados a partir de 1995 cuando se creó la Organización Mundial de Comercio, tras el fin de la Ronda Uruguay del Gatt.

De los 152 países miembros de la OMC, solamente Mongolia no tiene ningún acuerdo bilateral.

Hablan los protagonistas

Pascal Lamy, director general de la OMC, afirma que la apertura del comercio debe darse a nivel multilateral y no entre unos pocos países o bloques.

En su opinión, esto no plantea un mayor problema para la OMC, porque las normas de esta organización priman sobre las otras.

"Pero hay que tener en cuenta que la proliferación de bilaterales o regionales puede generar un problemas en las normas de origen, lo cual debe quedar muy claro en estos acuerdos. Los TLC deben ser cotejados con las normas de la OMC para ver si cumplen con las reglas del comercio mundial. Lo que yo creo es que muchas de estas negociaciones están a la espera de lo que pase con la Ronda de Doha este año, lo cual me parece bien", indicó el diplomático francés.

Lamy sostiene además que los suscriptores de estos acuerdos deben indicar además las condiciones establecidas en el, para verificar la congruencia de los compromisos a la luz de las normas ya aprobadas en la Ronda de Doha, de la OMC.

¿Y qué dice Estados Unidos?

Por su parte, Estados Unidos, país que avanza en la puesta en vigor de negociaciones de TLC (por ejemplo con Colombia, Panamá y Corea) y que constituye el centro de atención en la negociaciones de la OMC, sigue promoviendo acuerdos, lo que en opinión de algunos, no es más que una estrategia para asegurar sus relaciones comerciales en caso de que fracasen las conversaciones de Doha.

"Nosotros no vemos incompatibilidad entre los acuerdos bilaterales y regionales y lo que se está negociando en la OMC", asegura el embajador de Estados Unidos en el organismo multilateral, con sede en Ginebra (Suiza) Meter F, Allgeier. En su opinión, los TLC incluso pueden facilitar el avance de la Ronda de Doha, en la medida en que incluye negociaciones previas entre algunos países que solo deben ratificadas en el seno de la OMC.

Los países en desarrollo

Para el embajador de Costa Rica ante la OMC, Ronald Saborío, el principal problema de que los TLC se impongan sobre el acuerdo multilateral es que si las naciones en desarrollo no presionan para un acuerdo general, los países ricos se van a poner de acuerdo entre ellos y nos dejarán por fuera del juego.

"Si fracasa la Ronda de Doha, quedamos ante el riesgo de que los grandes se pongan de acuerdo y establezcan sus propias reglas, sin hacerse daño, pero causando enormes problemas al resto de naciones del mundo", dijo el diplomático.

Poder político

Uno de los aspectos que han sido identificados como estratégicos para impulsar los TLC a cambio de las reglas multilaterales de Comercio, es el capital político que los gobiernos buscan obtener a través de una mejoría en las relaciones con los países vecinos y con bloques estratégicos.

El director de la OMC sostiene que "es claro que los TLC generan más impacto político, y eso llama la atención de los gobernantes, frente a la imagen que podría generar un acuerdo entre todas las naciones del mundo, donde ningún presidente tendría la oportunidad de apropiarse del éxito".

La opinión de los sindicatos

Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), organismo que rechaza toda clase de tratados por considerarlos nocivos para el empleo y las condiciones laborales, también prefiere los acuerdos bilaterales y/o regionales a cambio de cualquier negociación en la OMC.

"Nosotros pensamos que los tratados bilaterales y regionales son menos dañinos que los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio, porque algunos de esos TLC han logrado incluir normas sobre protección del empleo y defensa del trabajo decente", dijo el dirigente sindical chileno Raul Requena, secretario general de la Union Network International, con sede en Ginebra.

Su opinión es compartida por el dirigente brasileño Fernando López, de la Federación Internacional de Trabajadores de las Industrias Metalúrgicas.

El impacto político de los TLC es aún más claro en la situación que está viviendo Colombia con el tratado comercial que firmó hace más de un año con Estados Unidos, pero cuya ratificación no ha sido posible en el Congreso de ese país, debido a la campaña electoral para la Presidencia y las cámaras Alta y Baja estadounidense.

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