La política exterior

Sin importar el peso que los países tengan en las decisiones mundiales, la política exterior ha constituido elemento importante de sus programas de gobierno. Pero dicha política adquiere, en un mundo globalizado, tal trascendencia que se convierte en un factor fundamental de los planes de las naciones por las incidencias que les trae las decisiones que a nivel mundial se adoptan.

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mayo 18 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-18

En el contexto de la realidad internacional del momento, no resulta fácil definir la política exterior que mejor consulte los intereses del país en el corto y largo plazo. La realidad es que un mundo extremadamente polarizado como el actual crea un panorama difícil y confuso. Además, las razones que conducen a la polarización son siempre de carácter político y/o comercial y económico que dividen a la opinión interna de los países. En estas condiciones, se dificulta la adopción de una posición nacional que cuente con la aceptación monolítica de la ciudadanía. Sin embargo, los gobiernos están obligados a adoptar una posición que compromete al país que representan. Colombia en las actuales circunstancias tiene que actuar con inteligente prudencia y cuidadoso tacto. Veamos: los Estados Unidos, primera potencia y mayor mercado del mundo, es nuestro principal socio comercial y con ellos tenemos acuerdos políticos y compromisos que es preciso respetar, así sus resultados disten de los objetivos buscados, como en la guerra contra el narcotráfico. Pero, asimismo, tenemos profundos lazos de cercanía con los países iberoamericanos y caribeños que debemos mantener. De allí la necesidad de nuestro país de adoptar una posición muy equilibrada en las relaciones de carácter internacional. Seguramente que el presidente Bush ha adoptado posiciones erradas que para su país y el de sus aliados han significado costos políticos. Tal como en el caso de su política de acción preventiva que diera origen a la invasión de Irak. Es evidente que para Colombia, uno de los pocos países latinoamericanos que la respaldaron, su apoyo le representó costos políticos. Pero, no por ello, debíamos ser eco de una política emotiva y poco racional de enfrentamiento frontal con Estados Unidos, fomentada por el presidente Hugo Chávez. Y, a propósito de las pretensiones del presidente venezolano de acabar con la CAN, Colombia debe hacer lo que esté a su alcance para evitar que lo logre. Este proyecto de integración regional, creado hace 40 años por los presidentes Carlos Lleras y Eduardo Frei, de Chile, no obstante sus fallas, principalmente políticas, y posterior salida de Chile, ha significado para sus restantes miembros beneficios importantes que podrían incrementarse, no sólo en el campo comercial, sino en otros, de contar con el necesario respaldo político de los países miembros. En este complejo pero importante tema, el presidente Uribe ha actuado últimamente con la indispensable cautela y tacto. Pero, además, creo que Colombia podría ser puente constructivo para hacerle ver a los Estados Unidos que tienen un valioso instrumento de acercamiento y de mutuo beneficio, como sería concederle mayor atención a los legítimos reclamos de los países de la región. Esta es una posibilidad de Colombia para prestar una efectiva ayuda a la región y a la propia potencia del norte, que pienso le conviene y necesita. Ex embajador de Colombia en Bruselas"Los gobiernos están obligados a adoptar una posición que compromete al país que representan”.

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