Política fiscal: un pilar esencial para el futuro

En los últimos periodos la política fiscal ha hecho avances importantes de corto y mediano plazo.

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mayo 06 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-06

En el corto plazo se logró un robustecimiento en la posición de caja de la tesorería en la medida que el ajuste en la legislación tributaria de diciembre en conjunto con una dinámica económica más activa generaron un incremento inesperado en el recaudo. En efecto, en promedio los datos iniciales de la Dian muestran, según los cálculos de Serfinco, incrementos en Renta, IVA y GMF de 27, 22,4 y 40%, respectivamente. Adicionalmente, se destaca un primer recaudo de patrimonio cercano a los 5 billones de pesos. En el mediano plazo, el avance de las tres reformas (regalías, sostenibilidad fiscal y regla fiscal) augura una legislación que limita la posibilidad que un auge económico se convierta en fuente de financiación de gasto corriente del Gobierno, sin mejoras en la senda fiscal. Dentro de este proceso el Gobierno actual está dando un viraje al panorama fiscal. De hecho, el otorgamiento del grado de inversión por parte de S&P no es fortuito y debe ser acompañado por otra calificadora. Sin embargo, se enfrentan retos importantes en el 2011 dentro de los cuales están una finalización exitosa del trámite en el Congreso de las tres reformas especificadas. Adicionalmente, un balance entre disciplina fiscal y apoyo a la oleada invernal representa un desafío para el Gobierno de turno. Bajo esta dinámica, en condiciones normales el Ministerio de Hacienda tendría las cuentas ajustadas para cumplir con la compra anunciada de 1.200 millones de dólares. Otra alternativa para la tesorería del país sería reducir la compra de dólares y recortar el ritmo de emisión de deuda interna. Un escenario aún más optimista de recaudo, podría permitir la ejecución de un porcentaje de la compra de dólares acompañada de una disminución en el ritmo de emisión de deuda interna. Hacia el mediano plazo, una continuidad en los mayores ingresos del Gobierno se debería traducir en metas de ajuste fiscal más agresivas. Estas implicarían un apoyo estructural a las condiciones macroeconómicas y una lucha de largo plazo para contrarrestar los efectos de la revaluación. HELGON

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