Política social y estadísticas

‘No por levantarse antes amanece más temprano’. Utilizo la locución popular para hacer un símil con lo que ocurre en materia de política social. Es evidente que, no por decir que el gasto público en este frente ha aumentado en un tanto por ciento del PIB, estamos mejorando o se está logrando salir del atraso social.

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mayo 22 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-22

En realidad, la magnitud del gasto social no es una buena medida del desarrollo en este aspecto. Y no lo es, porque la cifra oculta lo más importante: la eficiencia y la calidad de las erogaciones. El país le puede poner toda la plata del mundo al presupuesto social, pero si no la utiliza bien el atraso se incrementa. Para alentar a la galería, las autoridades suelen acudir al expediente fácil de hacer los discursos con base en una cantidad de datos y compararlos con otros que muy pocos entienden o evalúan en forma correcta. En educación, por ejemplo, para destacar la buena política dicen: esta administración -no me refiero a la actual, sino hablo de todas- ha elevado los gastos al tanto por ciento del producto. La cifra mágica actúa como un sedante en relación con las angustias y expectativas de la población. Bueno, anotan los más conocedores: vamos bien, ya a la educación le estamos poniendo mucha atención. Ven que se le destina una buena porción del producto. Ahí está justamente el problema. Para mejorar las condiciones de la población, quizás no se necesite tanta plata. Lo importante es que la que se le asigne se emplee bien. El caso de la educación es un buen ejemplo: nada obtenemos incrementando las partidas presupuestales, si estas se destinan solo al pago de salarios y la calidad de la enseñanza no mejora. Poco o nada contribuye aumentar el número de aulas o los cupos, si no hay maestros o profesores bien preparados que formen a los alumnos. Es un hecho, que la mera expansión del gasto social no necesariamente promueve la equidad. Sobre este aspecto hay que hacer especial énfasis, en particular, porque se ha creído que solo hablando o medio estructurando una política social se resuelven los problemas. En Colombia, ha predominado la tendencia a separar la política económica de la social, subordinando esta última a los dictados de la primera y a creer que la política social es la única responsable por la equidad. Este enfoque, sin duda, ha favorecido la coexistencia de una política económica que con demasiada frecuencia impulsa la concentración del ingreso y la riqueza y una de corte social que trata de enmendar la plana de las consiguientes desigualdades. Por eso nos inventamos redes de solidaridad, programas especiales para compensar los efectos que trae consigo la inatajable concentración. No obstante, las sanas y buenas intenciones que inspiran las actuaciones, el asunto no se puede seguir manejando así. Para el éxito de una concepción equitativa del desarrollo es necesario cambiar este enfoque. La preocupación por la equidad no puede encasillarse en los servicios sociales, sino trascender todos los aspectos de la política económica y social. Los problemas sociales y sus soluciones deben ocupar su lugar en los temas del desarrollo, evitando su aislamiento y su subordinación al objetivo del crecimiento económico. Reducir la preocupación de la equidad al ámbito de la política social implica impedir la solución de sus problemas de largo plazo. Pero hay algo más. También es necesario cuidar el equilibrio entre el gasto social y el de inversión. Se comete un grave error creyendo que se justifica recortar o disminuir este último para aumentar el primero. En la medida en que se reducen las posibilidades para generar empleo, en esa misma medida y posiblemente más, se afecta el desarrollo social. Eso es bueno tenerlo en cuenta. '' El país le puede poner toda la plata del mundo al presupuesto social, pero si no la utiliza bien el atraso se incrementa.WILABR

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