Políticas de salud deben enfocarse en la prevención

La expectativa de vida ha aumentado en el país y eso implica una demanda de servicios especiales.

Archivo Portafolio.co

La clave está en trabajar en prevención de enfermedades para evitar que más personas tengan que acudir a los centros hospitalari

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septiembre 27 de 2011 - 08:05 p.m.
2011-09-27

 

Según las proyecciones del Dane, Colombia cuenta hoy con algo más de 46 millones de habitantes; en el 2020 contabilizará cerca de 51 millones, un crecimiento anual ligeramente por encima de uno por ciento.

El reto para las autoridades es brindar servicios de salud integral, en los que la calidad, la equidad y la oportunidad serán determinantes para mejorar su bienestar y calidad de vida.

Esos desafíos no difieren, en términos generales, de los que enfrenta hoy el Gobierno y particularmente el Ministerio de la Protección Social, del cual, en breve, renacerá el Ministerio de la Salud para encargarse de manera exclusiva de atender el sector.

Algo que es claro, por ahora, es que el país mantendrá, con ajustes, el actual sistema de aseguramiento, como lo ha reiterado el titular de la Protección Social, Mauricio Santa María, que prácticamente ha alcanzado la cobertura universal, por lo que es dable esperar que el nivel se sostenga.

Las cifras de hoy muestran que aproximadamente 22 millones de colombianos están afiliados al régimen subsidiado de salud, poco más de 18 millones al contributivo, alrededor de 2 millones a esquemas especiales y el resto son atendidos en la red pública hospitalaria, pero se espera sumarlos al esquema de aseguramiento.

Más colombianos –cerca de cinco millones en el 2020– requerirán, como lo ha planteado el Ministerio para los ajustes al sector de la salud, de potentes sistemas de información de todos los actores y que esa información sobre su gestión sea clara, de fácil acceso e incluya indicadores de salud y satisfacción de los usuarios.

Dichos indicadores tendrán que recoger fielmente lo que les ocurre a los habitantes del campo (24,3 por ciento de la población este año y 22,9 por ciento en el 2020), cuyo estilo de vida, patologías, distancias de los centros de atención, etc. difieren de los citadinos, lo que debe significar mayor focalización de las políticas públicas y de los programas sanitarios.

MÁS AÑOS

Los avances en los aspectos sanitarios han aumentado la expectativa de vida de los colombianos y se espera que siga en alza. En los últimos 20 años se incrementó en siete años para las mujeres y en cuatro para los hombres, llegando a 86,7 y 83,3 años, respectivamente.

En consecuencia, de mantenerse estable el ritmo de crecimiento demográfico, dentro de nueve años la población adulta colombiana habrá aumentado levemente, como sucederá en cualquier país, y demandará más servicios de salud, principalmente de los relacionados con problemas cardiovasculares y oncológicos, lo que implicará que la red de hospitales y clínicas, públicas y privadas, tendrán que prepararse para responder a esa exigencia.

Si logra consolidarse la reforma al sistema de salud impulsada por el actual Gobierno –reforzar el concepto de red de atención, ampliar la utilización de indicadores de gestión y desempeño atados al presupuesto de los hospitales público y que el sistema permita evaluar el comportamiento de los costos de tratamientos y procedimientos y el impacto de nuevas tecnologías–, el panorama se ve más despejado.

Pero, como lo enfatizan las autoridades del sector, lo que debe llevar a que la población se enferme menos y, por lo tanto, requiera menos idas a los consultorios y hospitales es volcar el sistema a la promoción de la salud y prevención de la enfermedad.

DISEÑAR INSTITUCIONES PARA UN PAÍS QUE ENVEJECE

María-Ángeles Durán, española licenciada en ciencias políticas y económicas, profesora del Consejo Superior de Investigaciones Científica de España y consultora del Dane para el trabajo sobre Economía del

Cuidado y Uso del Tiempo, advirtió que un país que envejece tiene que prever sistemas de pensiones y salud para la gente que no puede cuidarse a sí misma.

Por lo tanto, agregó la experta, el cuidado de esa población requiere de instituciones y personas, no sólo mujeres, que respondan ante ese nuevo escenario. Una persona puede tener entre 20 y 30 años de dependencia, que no la pueden asumir sólo los hogares, sino que hay que tener políticas públicas para ello y el Estado tiene que proveer los servicios que se necesiten.

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