Por uso de efectivo, economía en la sombra es de 9% del PIB

Así lo señala un estudio que Mastercard, según el cual esto representa menos impuestos para el país por el equivalente a 1,6%.

Timothy Murphy, consejero general de Mastercard

Timothy Murphy, consejero general de Mastercard, quien intervendrá este viernes en la Convención Bancaria.

Cortesía Mastercard

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Portafolio
agosto 23 de 2018 - 10:50 p.m.
2018-08-23

Parte de la lucha contra el efectivo tiene el propósito de sacar a la luz las transacciones que no están registradas y que, entre otros temas, deberían pagar impuestos.

(Lea: ‘Hay que dejar de promover el efectivo’). 

Así lo considera Timothy Murphy, consejero general de Mastercard, quien presentará este viernes un estudio que señala que, en Colombia, la economía que está en la sombra por el alto uso del efectivo equivale a casi el 9% del PIB (alrededor de 80 billones de pesos), y que por esta causa, el fisco deja de recibir un equivalente a 1,6% del PIB (entre 14 y15 billones de pesos).

Sobre este y estos temas, el directivo habló con Portafolio.

En medio de tantas innovaciones, ¿cuál es el foco de Mastercard?

En esta industria hemos tenido 50 años de crecimiento extraordinario a base de innovaciones y alianzas, pero todavía el 85% de las transacciones en el mundo se hacen en efectivo y Colombia es un ejemplo de ello.

El primer tema clave es la forma en que los consumidores están pagando, y eso es especialmente retador con todas las plataformas que existen, por eso es clave invertir en infraestructura para el futuro. Eso incluye asegurarse de que nuestros socios financieros están entregando la mejor experiencia de pagos digitales y que los socios del comercio están en capacidad de aceptarlos. Además, hay que seguir trabajando en seguridad.

Y el tema fundamental es la inclusión financiera, esa es una gran oportunidad para la sociedad y las industrias. La transición digital no se va a dar a menos que más personas se vinculen.

¿Qué tan grave es el uso del efectivo?

Hemos hecho un estudio que presentaremos sobre el desplazamiento del efectivo y Colombia es uno de los mercados más interesantes. Por ejemplo, casi el 9% del PIB del país está asociado con la economía que está en la sombra como consecuencia del alto uso del efectivo, que no está sujeta a pago de impuestos, lo que es una proporción bastante grande.

(Uso de medios de pago electrónicos podría aumentar el PIB en un 2,8%). 

Además, eso representa una pérdida de ingresos tributarios de alrededor de 1,6% del PIB, de manera que si se combate esa economía en la sombra se puede mejorar el recaudo. En momentos en que el Gobierno dice que con la reforma tributaria busca un recaudo adicional de 3%, creemos que abordar esa economía informal debe ser parte del debate. Esto se trata de una política tributaria, no de un incentivo a los pagos electrónicos.

¿Cómo se puede trabajar en un país como Colombia con niveles tan altos de efectivo?

Hay un par de temas en los que podemos trabajar para también aumentar la inclusión financiera. Una de las razones en Colombia del alto uso del efectivo es que no hay suficientes puntos de aceptación, por eso creemos que uno de nuestros roles es acelerar las inversiones en los puntos en los que se pueden usar los pagos electrónicos, lo que incluye alianzas con otros jugadores.

Un buen punto de partida ha sido lo que hemos hecho con los pagos en los sistemas de transporte masivo como el TransMilenio, porque es una forma de que las personas se vayan acostumbrando a los pagos electrónicos. Esto también requiere educación financiera e incentivos del Gobierno para los pagos electrónicos.

Más que la inclusión, el reto ahora es el uso de los productos financieros. ¿Qué debe hacerse?

Creo que la pregunta aplica en cualquier parte del mundo, porque la brecha entre acceso y uso es muy alta. Primero nos enfocamos en darles productos financieros a las personas, pero hay un retroceso si los usan para simplemente hacer retiros y volver a la economía del efectivo. Pero no hay una sola respuesta al problema de uso y necesitamos más soluciones creativas.

(Las ventajas de usar menos el dinero en efectivo). 

Lo primero es que nos tenemos que asegurar que los productos financieros que toma un consumidor estén hechos para que sean utilizados regularmente, y un ejemplo de ello son los pagos del sistema de transporte masivo, y luego en un ecosistema de comercio para que sean utilizados en los gastos del día a día y se conviertan en un hábito.

Con tantos dispositivos para pagos, ¿cuál será el futuro de las tarjetas?

Así como el efectivo, las tarjetas estarán con nosotros por mucho tiempo. Pero claramente el futuro apunta a que la tarjeta no sea relevante o no esté presente, pues los dispositivos ofrecen los mismos mecanismos de autenticación que permiten realizar el pago.

En realidad no nos preocupa el medio, lo que tenemos que asegurar es que las credenciales que se necesitan para concretar el pago estén disponibles de manera segura en todos los dispositivos. El internet de las cosas está en aumento, de manera que los electrodomésticos y hasta el carro estarán conectados, y queremos que a través de esos dispositivos también se puedan hacer los pagos.

¿En materia de aceptación, siguen siendo un obstáculo los costos?

Sí lo son, así como los impuestos y el deseo de evadirlos. Eso exige un trabajo de toda la industria para encontrar formas innovadoras para lograr aceptación a bajos costos, y eso incluye que el Gobierno también piense en temas de política.

¿El suministro de servicios financieros ya no será solo de entidades financieras?

Es una tendencia real y creciente que los servicios financieros son suministrados también por entidades diferentes a los bancos. Pero la respuesta a esta pregunta depende de cada país, y particularmente de lo que defina cada regulador. No se quieren servicios financieros fuera de la regulación.

Lo que hemos visto es una gran tendencia de ‘open banking’, pues los reguladores en Europa están forzando a las financieras a abrir sus API para proveer información a emprendimientos como las fintech para permitirles que provean servicios financieros. Cabe el debate sobre si eso es bueno o no, pero es algo que está pasando y va a continuar, y tenemos que estar listos.

Las entidades financieras deben aprender a asociarse con innovadores y crear valor entre ambos. Creemos firmemente en que entre más jugadores haya en esta industria, será mucho mejor. A veces simplemente se ven a los nuevos jugadores como competidores que, para entrar en este ecosistema le van a quitar tajada a alguien, pero con una proporción tan alta de uso de efectivo, hay una oportunidad enorme para todos. Nuevos jugadores crearán un ecosistema más rico, más competitivo, y nos hará innovar más.

Luisa Gómez Rodríguez
Subeditora de Portafolio/Cartagena

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