¿Es posible hacer compatibles la vida laboral y la familiar?

Se diría que, en estos tiempos, tener una buena trayectoria profesional combinada con un empleo de excelente remuneración económica son suficientes razones para alcanzar la felicidad. Sin embargo, conciliar el trabajo y la vida familiar es una de las mayores preocupaciones de las mujeres de hoy.

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mayo 13 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-13

Estudios europeos, citados por la experta en ciencias económicas, Nuria Chinchilla, en su libro La ambición femenina, revelan que el 60 por ciento de las mujeres busca hacer compatibles trabajo y familia, 20 por ciento centra su actividad solo en la familia y el 20 por ciento restante, sólo en el trabajo. “Saben que no pueden ser la madre perfecta, la trabajadora más competente y la maravillosa esposa a la vez, y por eso, muchas han decidido aparcar complejos de culpa: -‘no llego’, ‘no tengo tiempo’-, y actuar en consecuencia”. Añade que el trabajo a tiempo parcial, por ejemplo, es una de las soluciones que reclaman los trabajadores para contar con mayor flexibilidad que les permita integrar la vida familiar y la profesional, sin tener que renunciar a una relación laboral estable y con garantías. Eso significa reducir las interminables jornadas. “Es la suma del éxito personal, social y familiar, algo que se consigue mediante una gestión eficaz del tiempo”, añade Consuelo León, coautora del libro. Lo que sucede es que el binomio familia-trabajo, genera gran dificultad, sobre todo en las mujeres jóvenes, añade la psicóloga Florence Thomas, coordinadora del grupo Mujer y Sociedad de la Universidad Nacional. “Hoy tienen un montón de roles: ser buenas profesionales, esposas, amantes y amas de casa. Por eso, no es gratuito que a los 30 años, la mayoría retrase el compromiso del matrimonio, pues sabe lo que le espera”. “En el mundo occidental y en los últimos 20 años, se calcula que la implicación de los hombres en el trabajo doméstico progresó solamente en un 10 por ciento. En Estados Unidos, las mujeres que laboran fuera de su casa, como los hombres, efectúan el 75 por ciento del trabajo doméstico y obtienen alrededor de media hora de ayuda diaria de sus compañeros. Se sabe también que los padres pasan cuatro veces menos tiempo que las madres con sus hijos”, afirma en su libro Conversaciones con Violeta. HAY QUE CONCILIAR De ahí la importancia para Magdalena León de empezar a conciliar el mundo público y el privado. Lo plantea la economista Lourdes Benería, en el último número de la revista Nómadas de la Universidad Central, cuando dice que conciliar el trabajo doméstico y familiar con las actividades remuneradas exige estrategias - que ya se han implantado en Europa- como la flexibilización de los horarios tanto de las empresas donde se trabaja, como de colegios, bancos y centros comerciales. Así mismo, plantear en las escuelas la posibilidad de almorzar con los hijos algunas veces o de compartir actividades y establecer programas para que haya mayor participación de los hombres en las responsabilidades domésticas. LISTAS 24 HORAS ROLES. Los tiempos cambian y según la socióloga Magdalena León, se acabó el ‘enclaustramiento doméstico’. “Antes lo único que hacían las mujeres era estar en casa. Pero hace un par de generaciones salieron al mercado laboral, a la educación y al mundo público. Esa salida les ha representado una doble jornada de trabajo, la responsabilidad ‘redonda’, continua, de 24 horas y no un cambio en la parte doméstica.

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