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Los precios más bajos del crudo no son sólo buenas noticias

Pueden poner en peligro el futuro de proyectos complejos destinados a asegurar suministros

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septiembre 18 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-18

Los precios más bajos del petróleo parecen estar listos para sacudir el mapa geopolítico y darles un respiro a los consumidores. Pero una continua caída también podría socavar algunos de los grandes proyectos energéticos que se pusieron en marcha para calmar las preocupaciones sobre los futuros suministros.

Cuando los ejecutivos del sector energético y las autoridades evalúan el precipitado descenso de los precios del crudo ¿el barril perdió un quinto de su valor en tan sólo dos semanas¿ ven, en general, buenas noticias. Tanto las acciones de las aerolíneas como el dólar están en alza y los precios de la gasolina están por bajar. Sólo en julio, Estados Unidos pagó US$51.000 millones por crudo extranjero, pero una suma más pequeña reducirá el déficit comercial del país y le dará un impulso extra a su economía.

Las reducción en los ingresos también le dará un golpe de humildad a países dependientes de los ingresos del petróleo como Irán, Venezuela y Rusia, que se han aprovechado del auge de los precios del crudo para expandir su influencia política y apuntalar economías inestables. El rublo ruso ha caído casi 10% contra el dólar desde principios de agosto, afectado por los precios del crudo, un dólar en alza y los temores de los inversionistas por la invasión de Georgia el mes pasado. Irán y Venezuela también enfrentarán dificultades económicas si los precios del petróleo siguen bajando.

No obstante, un sostenido giro en los precios del crudo también podría presentar desafíos a largo plazo para varias iniciativas destinadas a aumentar los suministros energéticos mundiales. Las preocupaciones sobre los altos costos de los combustibles han llevado a los consumidores en EE.UU. a reducir marcadamente su consumo de gasolina y a la vez han provocado intensos debates en Washington sobre cómo mejorar la eficiencia energética y promover nuevas alternativas a los combustibles fósiles. El impulso por promover estos cambios puede perder fuerza rápidamente si los precios vuelven a niveles más módicos.

Si los precios bajan muy por debajo de los US$90 por barril, podría afectar algunos de los proyectos petrolíferos más complejos y costosos, especialmente uno gigantesco que está en marcha en la región de arenas bituminosas en el oeste de Canadá. Los analistas esperan que estas arenas, que suministran cerca de 1,4 millones de barriles diarios, ayuden a satisfacer la creciente demanda en los próximos años. Pero las alzas en los costos de extracción del suelo, a veces usando técnicas de minería, hacen que estos proyectos sean cada vez menos atractivos.

Una menor demanda en EE.UU. y una masiva retirada de los inversionistas del mercado de commodities han ayudado a bajar los precios del petróleo desde sus récords de julio. Los precios ahora están 1,2% por encima de sus niveles de principios de año.
Los corredores subieron los precios del crudo el miércoles poco después de que un informe del Departamento de Energía de EE.UU. revelara que los suministros de gasolina están en su nivel más bajo desde que se empezó a hacer inventarios en 1990.

Christophe de Margerie, presidente ejecutivo de la petrolera francesa Total, advirtió a los analistas la semana pasada que la caída en los precios podría entorpecer alguno de sus proyectos más ambiciosos en Canadá y en las aguas profundas de África.
El laborioso proceso de extraer petróleo de las arenas de Canadá, explica, se volverá cada vez menos rentable si el crudo se desliza hasta menos de US$90 el barril.

¿Seguirán cayendo?

La industria petrolera ha sufrido durante años las impredecibles oscilaciones en los precios. Costosos proyectos que despegaron en los años 80, cuando los precios eran altos, fueron terminados justo a tiempo para una superabundancia que duró hasta la siguiente década, cuando bajaron hasta alcanzar US$10 por barril.

De momento, nadie prevé una caída como esa. Incluso US$60 por barril, el precio a principios de 2007, parece algo imposible debido a los escasos suministros y la creciente demanda en Asia y Medio Oriente.

Sin embargo, es bastante probable que la extrema volatilidad de este año provoque una sacudida en la industria, si los precios siguen cayendo. La gran pregunta es si los precios bajarán todavía más y si se mantendrán bajos por un tiempo. La mayoría de los analistas todavía prevé que el año que viene los precios seguirán alrededor de US$100 por barril, un nivel que muchos ven como óptimo para mantener los nuevos proyectos con vida y a la vez no perjudicar mucho a los países consumidores.

-Russell Gold contribuyóa este artículo

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