Precisiones sobre comercio exterior

En el 2009, nuestras exportaciones de extracción y minería (petróleo, carbón y ferroníquel) contribuyeron con el 50 por ciento de las ventas al exterior.

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abril 25 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-25

Por allá a comienzos de los años 70, las exportaciones totales de Colombia ascendían a 736 millones de dólares, de los cuales el café representaba las dos terceras partes, con un valor de 467 millones. Las de petróleo eran prácticamente insignificantes y las llamadas no tradicionales, en etapa de gestación, alcanzaban apenas un 26 por ciento del total.

Estábamos aún lejos de que la política cambiaria de devaluación gradual y permanente, iniciada en marzo del 67, comenzase a rendir sus frutos sobre rubros de exportación tales como flores, confecciones, artesanías y otros.

La preeminencia del café se mantuvo hasta finales de la década de los ochenta, pues precisamente en 1990 el petróleo asume el liderato con un total de 1.950 millones de dólares frente a 1.415 millones de dólares de café. Dos años atrás, las no tradicionales habían superado también en su conjunto a las cafeteras. Estos dos resultados se debieron al estímulo de la devaluación -gota a gota y chorro a chorro- y a los trascendentales hallazgos de grandes yacimientos de petróleo en los pozos de Caño Limón y Cusiana.

Desde 1990, el petróleo viene aumentando su participación en el comercio exterior colombiano, hasta llegar a ser hoy la tercera parte de nuestras exportaciones. El café, por el contrario, cae hasta niveles de apenas el 5 por ciento. En este boom petrolero, hay que aclarar que el magnífico resultado contable se debe tanto a mayores volúmenes de barriles exportados, como a los extraordinarios precios observados en el 2006, el 2007 y parcialmente en el tiempo presente. El carbón tímidamente empieza a asomar su tez negra a finales de los 70, pero se consolida como el segundo rubro de exportación en la presente década, con una participación del 16 por ciento del total.

Las no tradicionales, a su vez, muestran una tendencia creciente desde su aparición a comienzos de los años 70, y en el 2009 sumaron un total de 14.900 millones de dólares, equivalentes al 45 por ciento del total exportado. Aquí cabe destacar que este crecimiento sostenido, con la sola excepción de los primeros años de la década perdida de los 80, es aún más significativo por cuanto sus precios en los mercados internacionales no se ven afectados (normalmente favorecidos) por grandes fluctuaciones, como suele ocurrir con los productos provenientes de la actividad agrícola o la minera.

En el curso del 2009, nuestras exportaciones de extracción y minería (petróleo, carbón y ferroníquel) contribuyeron con el 50 por ciento de las ventas al exterior, las no tradicionales con el 45 por ciento, y el café más otras cositas, como uno que otro banano, con el 5 por ciento restante. En este análisis meramente descriptivo no figura el ingreso en dólares que proviene de las remesas de colombianos exitosos en el exterior y muy pendientes del bienestar de sus familiares en nuestro terruño. Este rubro, el cual no se puede considerar como resultado de una fructífera gestión comercial, a menos que estuviésemos hablando de exportación de cerebros, se acerca bastante a los ingresos por carbón, o sea que vendría a ser, como fuente de divisas, el tercer renglón en importancia.

Al contrario de lo que muchos piensan, en el recién transcurrido año crítico del 2009 la balanza comercial fue superavitaria, pues, mientras las exportaciones cayeron respecto al 2008 en un 13 por ciento, las importaciones cayeron más que proporcionalmente (26 por ciento). Esto como resultado de la misma crisis mundial. Fuente. Banco de la República.

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