Preguntas compartidas

Aunque las preguntas que, gracias a los oficios de Salud Hernández pudo hacer públicas ‘Jorge 40’, parecen menos motivadas por una genuina preocupación que por la necesidad de justificar irregularidades del llamado ‘proceso de paz’ hay algunas que llaman particularmente la atención. En lo que podría ser el eje de ese escrito a dos voces, dicen ellos (Salud y ‘Jorge 40’, o al revés) que la mayoría de sus preguntas “como los mandamientos, se podrían resumir en uno solo: ¿queremos la paz y la reconciliación nacional o sólo venganza?”.

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agosto 30 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-30

Parten de una premisa equivocada, pues lo que están sugiriendo, ni más ni menos, es que la venganza y la justicia son sinónimos, cuando en realidad se trata de dos conceptos completamente opuestos. Para empezar, los paramilitares harían bien en recordar que venganza fue lo que los inspiró a ellos en la creación de los grupos paramilitares que han cometido toda clase de crímenes contra miles de personas inocentes y desarmadas en todo el país y así no es posible pacificar nada. En otras palabras, no es posible adelantar un proceso de paz a punta de venganza pero es imposible sacarlo delante de manera sostenible si no hay verdadera justicia. Y la justicia sólo se logra si las personas que se acojan a la ley empiezan por admitir la responsabilidad de sus delitos en vez de tratar de justificarlos, como parece hacerlo ‘Jorge 40’ a través de las preguntas que tan amablemente nos transmitió Salud. En consecuencia, lo mínimo a lo que se puede aspirar es a que los autores de crímenes tan dolorosos muestren ante la sociedad señales de arrepentimiento; estén dispuestos a brindar el debido resarcimiento a las víctimas y se comprometan a evitar la repetición de tales barbaries. Hasta ahora los ex huéspedes de Ralito no han mostrado interés en reconocer sus crímenes; niegan tener con qué compensar económicamente a sus víctimas y cada vez que pueden amenazan con romper el proceso. Y lo más absurdo es que lo hacen con la anuencia del Gobierno, que, en su empeño por sostener el cañazo, no ha sido capaz de definir los límites de una generosidad que raya en el oprobio. Preguntan ‘Jorge 40’ y Salud en otro aparte: “¿Seguimos haciendo un proceso de paz entre el Gobierno y los ‘paras’ en exclusiva, como si no fuera con el país, o involucramos a todos?”: era eso lo que faltaba. Si este proceso no nos ha involucrado a todos no ha sido por falta de interés de la ciudadanía, sino porque en aras de una malentendida discreción el Gobierno ha manejado toda la agenda con las AUC a espaldas del país y las negociaciones se adelantan en una actitud semiclandestina, gracias a lo cual, a estas alturas del partido, no sabemos qué compromisos han adquirido el Mesías y el alto Comic-sionado con los cabecillas paramilitares; no conocemos cuáles son sus demandas, aparte de la obvia negativa a la extradición, exigencia que el Gobierno ha cumplido juiciosamente hasta ahora, pero que seguramente tendrá que desatender cuando el Tío Sam resuelva apretarle las clavijas. Un proceso más abierto, más transparente, en el que las cosas se llamen por su nombre, sin mentiras ni eufemismos, garantizaría mayor participación y seguramente menos tropiezos. Periodista "La justicia sólo se logra si las personas que se acojan a la ley empiezan por admitir la responsabilidad de sus delitos”.

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