Preguntas sobre filosofía empresarial

Pensé que sería útil responder a las cinco preguntas que me hacen más a menudo en mis viajes. Cubren consejos, inspiración, motivación y remordimiento.

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marzo 19 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-19

¿Cuál es el mejor consejo que haya recibido jamás?

Tres joyas me vienen a la mente. Primero, uno perdurable de mi madre, Eve, que siempre me enseñó a nunca mirar atrás con remordimiento, sino a seguir adelante. Siempre me asombra la cantidad de tiempo que la gente dedica a detenerse en las fallas en vez de poner esa energía en otro proyecto. Me he divertido dirigiendo todas las empresas Virgin, así que nunca veo un revés como una mala experiencia; es sólo una curva de aprendizaje.

Mi madre también me decía que no criticara abiertamente a otras personas. Si ella me oía hablar mal de alguien, me hacía pararme delante del espejo cinco minutos y mirarme. ¿Su razonamiento? Todas mis críticas eran un mal reflejo de mi propio carácter.

En los años 80, Freddie Laker, el ejecutivo de aerolíneas británico, me dio un consejo grandioso para el establecimiento de mi propia aerolínea. Me dijo dos cosas claves: "Nunca tendrás el poder publicitario para superar las ventas de British Airways. Vas a tener que salir y hacer uso de ti mismo. Búrlate de ti mismo. De otro modo, no sobrevivirás".

También expresó sensatamente: "Asegúrate de aparecer en la primera plana y no en las páginas posteriores". He seguido ese consejo desde entonces. ¡He sido muy visible y me he burlado de mí mismo en más de una ocasión!

 

¿Y el peor consejo?

¡Nunca avergonzaría a la persona que me lo dio revelándolo! Los consejos vienen en muchas formas. Creo en nunca consultar sólo a una persona, sino a muchas. Las opiniones siempre varían. Al preguntar a varias personas qué piensan, se obtienen muchos ángulos y uno puede sopesarlos todos. De esta manera, nunca estarán considerando una sola opinión, así que ningún consejo es malo.

 

¿Qué consejo daría a los jóvenes emprendedores sobre la mejor manera de comenzar?

Recordemos que es imposible dirigir un negocio sin correr riesgos. Virgin no sería la compañía que es hoy si no hubiéramos asumido riesgos a lo largo del camino. Realmente se tiene que creer en lo que uno está haciendo. Dedicarse al 100 por ciento y estar preparado para recibir algunos golpes en el trayecto. Si se inicia algo esparando que fracase, nueve de cada 10 veces, así será. Sobre todo, recuerden divertirse con ello. Eso lo mantiene a uno y a sus colegas entusiasmados y motivados. Uno de mis refranes favoritos lo resume a la perfección: 'Los valientes no viven por siempre; ¡pero los cautelosos no viven nada!'.  En su carrera ha tenido muchos éxitos, pero ha fracasado en algunos negocios.

 

¿Qué ha aprendido de ello?

Como emprendedor se tiene que aprender muy rápidamente que no existe el fracaso. Viendo la historia de Virgin en retrospectiva, nuestra capacidad para adaptarnos rápidamente a los cambios ha ayudado a mitigar los reveses. Se debe ser rápido al aceptar que algo no va bien y cambiar de táctica o cerrar el negocio.

Dirigimos nuestras compañías de manera austera y en pequeño; hay muy poco papeleo y nada de burocracia. Tomamos y ponemos en práctica las decisiones rápidamente, antes de que nuestros competidores en el mercado hayan celebrado su quinta reunión sobre el mismo tema.

Aunque creo en correr riesgos, también creo firmemente en 'protegerse contra lo negativo'. Esto significa trabajar con anticipación en todas las cosas que pudieran ir mal y asegurarse de que todas esas eventualidades están cubiertas. Hemos estado cerca del fracaso muchas veces. La mayoría de los emprendedores se acercan a él. Casi fracasé cuando Virgin estaba en su infancia, casi fracasé a principios de los años 80, y, por supuesto, casi he muerto más de una vez tratando de lograr récords mundiales por hazañas en barcos o globos aerostáticos. Pero a través de una combinación de suerte y planeación, Virgin y yo seguimos aquí.

 

¿Tiene alguno remordimiento?

Siempre hay cosas en la vida que se podrían lamentar, y probablemente hay muchas decisiones de negocios de las que me arrepiento; pero trato de no detenerme en ellas. Sigo adelante hacia cosas más positivas.

Una oportunidad perdida sigue doliendo. Esa fue la oportunidad de dirigir la lotería nacional del Reino Unido. Nuestra propuesta era liderar un juego sin fines de lucro, con mucho más dinero destinado a buenas causas, pero nos superó el eventual ganador. Hemos seguido adelante y establecimos Virgin Unite, nuestra fundación, para que actúe como catalizador para ayudar a otros y alentar a nuestras compañías a la acción.

Ha sido crucial para ayudarnos a establecer The Elders y The Carbon War Room, iniciativas destinadas a resolver conflictos y ayudar a combatir el cambio climático.

 

Y, finalmente, con frecuencia me preguntan: ¿Es usted un hombre de hábitos? ¡Supongo que ser un emprendedor serial es un hábito bastante grande!

Favor escribirle sus preguntas a RichardBranson@nytimes.com. Incluya nombre, país y dirección de correo electrónico.

 

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