Preocupación por bajo aseguramiento en edificios y conjuntos

El caso de Bogotá es ejemplo de ello: tiene cerca de 200 mil copropiedades, de las cuales sólo 4,5 por ciento -es decir, 9.000- cuenta con algún seguro.

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marzo 09 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-09

Estas cifras de la firma Torrefuturo, citadas por la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda), dan cuenta de una preocupante problemática que se presenta por desconocimiento, mala asesoría o negligencia de quienes tienen la responsabilidad de blindar las zonas comunes de las copropiedades contra eventuales catástrofes: sismos, terremotos, incendios...

"La Ley 675 del 2001 o de propiedad horizontal traza pautas al respecto que infortunadamente no son acatadas", asegura Carlos Varela, director de la Cámara Técnica de Incendio y Terremoto de Fasecolda, quien agrega que en al país menos de 10 por ciento de habitantes cuenta con algún seguro que proteja su bien inmueble, no sólo contra incendio o terremoto -que son obligatorios- sino contra terrorismo e inundaciones, entre otros.

Para Varela es preocupante que la situación siga igual que hace once años, cuando un terremoto sacudió al Eje Cafetero y generó cuantiosos daños.

"Es importante que los copropietarios conozcan la normatividad y estén al tanto de lo que sucede en sus copropiedades. Hay que indagar quién los asesora y cuáles deben adquirir para proteger las copropiedades", advierte el funcionario, quien recuerda -por ejemplo- que columnas, vigas, entrepisos, las fachadas y6 los techos son bienes comunes que deben contar con un seguro que garatice, al menos, su reconstrucción ante un eventual desastre.

Con esas premisas es indispensable que no se ahorren recursos a la hora de elegir los administradores. De hecho, la Ley 675 tuvo avances en el tema de las empresas especializadas y profesionales en administración, pero aún hay fallas, especialmente cuando alguno de los copropietarios se encarga de esta labor.

Estos administradores, de buena fe, actúan en algunos casos con desconocimiento de las normas, en detrimento de la seguridad de los edificios y conjuntos. "Haití, Chile y Turquía son un llamado de atención de que nos puede suceder", concluye Varela.

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