"Preocupan la desaceleración y la vulnerabilidad externa": Guillermo Perry

Hace apenas unos meses dejó el cargo de economista jefe del Banco Mundial para América Latina. Dedicado ahora a la consultoría, el ex ministro sigue de cerca la evolución de la economía nacional.

POR:
mayo 09 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-09

¿Cómo analiza la situación actual?

Aunque el dato de crecimiento de la economía colombiana del último trimestre del 2007 fue más alto quelo esperado, debidoaunrepunte fuerte de la minería ylas obras públicas, diversos indicadores muestran que hay una desaceleración en curso. En particular las cifras y encuestas de opinión sobre ventas del comercio, producción industrial, construcción de vivienda, inversión y expectativas de los empresarios -y recientemente de los consumidores- permiten prever un menor crecimiento en el 2008 y especialmente en el 2009.

¿Cuál es su predicción?

Fedesarrollo sitúa el crecimiento para éste año en 5,1 por ciento y para el próximo en 4,7 por ciento, que es aún bueno, pero mucho menor que el 7,5 por ciento del año pasado. No podía ser de otra forma después de meses de apretón monetarioydel efecto inevitable de la fuerte desaceleración de la economía norteamericana y la probable de Venezuela, nuestros dos principales mercados de exportación.

¿Qué temas le preocupan?

Dos en particular. Que la desaceleración sea más fuertede lo que podría haber sido con otro manejo de la política económica y que la vulnerabilidad de la economía colombiana es grande ante una eventual reversa de los flujos de capital, en caso de que la crisis financiera internacional se profundice. Ambas preocupaciones están ligadas a los altos diferenciales en tasas de interés con los Estados Unidos que sostienen el fuerte proceso de revaluación del peso, lo que conduce a mantener un altísimo déficit en nuestra cuenta corriente con el exterior y a un menor crecimiento económico.

El Banco de la República ha subido las tasas de interés porque la inflación está por encima de las metas... Las tasas de interés se deben subir cuando la demanda interna está creciendo demasiado rápido y presionando la inflación hacia arriba.

Eso estaba sucediendo el año pasado, como lo demuestra el aumento de los precios de productos distintos a los alimentos y por eso casi todos los economistas estuvimos de acuerdo cuando se elevaron las tasas hasta noviembre. Incluso puede afirmarse que el Banco se dejó coger de la noche y que ha debido comenzar a subirlas antes, desde cuando el exceso de demanda comenzó a hacerse evidente.

¿Qué le molesta?


Que desde finales del 2007 ya era claro que el exceso de demanda estaba cediendo: los indicadores de desaceleración del crédito y la actividad económica ya eran notorios, como señalamos varios analistas. Además, el apretón monetario aún no ha surtido todo su efecto, pues los efectos de la política monetaria tienen rezagos importantes, y la fuerte desaceleración estadounidense y el menor crecimiento venezolano acabarán de ajustarla. En estas condiciones no compartí los últimos dos aumentos de tasas.

Considero que eran innecesarios, que han acentuado la revaluación del peso y que pueden llevar a una desaceleración excesiva. Algo muy parecido sucedió ya en 1996.

¿Y el gran aumento en el precio de los alimentos?

En efecto, la mayor parte del aumento de la tasa de inflación en el último año se debe al gran aumento en precios de los alimentos y de los energéticos. Pero este esunfenómeno universal debido al boom de las cotizaciones de los productos primarios en los mercados internacionales, como consecuencia principalmente del alto crecimiento de China, India y el resto de Asia, que son grandes importadores de alimentos y otros productos básicos.

También en alguna medida de la especulación financiera dadas las bajas tasas de interés en los Estados Unidos y Europa que ha ocasionado que muchos inversionistas se hayan volcado sobre estos mercados.

Estos aumentos tienen poco que ver con la demanda interna de Colombia. La inflación se ha subido transitoriamente por estos motivos en casi todos los países.

¿Cuál es su análisis?

Que por eso no es apropiado responder ante ellos con aumentos excesivos de la tasa de interés: esos precios no van a bajar por que suban las tasas. Un aumento excesivo de tasas en estas circunstancias lo que hace es golpear mucho a las actividades que dependen de la demanda agregada, como la industria y la construcción de vivienda, como ya está sucediendo. El Banco de la República reconoce estos hechos pero sostiene que tenía que evitar que la presión inflacionaria importada se transmitiera a las expectativas de inflación y a los ajustes salariales.

La verdad es que eso no ha sucedido, ni podría haber ocurrido, en mi opinión, puesto que los empresarios y agentes de mercado saben bien que hay una desaceleración en curso y que en esas circunstancias no cabe esperar un aumento sostenido de la inflación ni se pueden permitir el lujo de aumentar mucho los salarios.

¿Faltó algo?

Me parece que al Banco le ha faltado algo de pedagogía con la opinión pública sobre estos hechos, aclarando el efecto puramente transitorio del alza internacional de precios de alimentos y energéticos, pues estos no pueden seguir subiendo indefinidamente, en vez de empeñarse en discutir con los analistas que los hemos señalado.

Se dice que el aumento en flujos de capital no se debe a los diferenciales de tasas de interés, sino que es inversión extranjera...

Por fortuna, hay flujos vigorosos de inversión extranjera, especialmente hacia el sector petrolero, y podría haberlos más hacia el sector minero y el gas si no hubiese tantas demoras en las licencias ambientales y señales un poco equívocas del Gobierno. Pero lo cierto es que dichos flujos financian hoy el déficit en cuenta corriente. Sin embargo, es iluso pensar que semejante diferencial de tasas de interés no tiene efectos.

¿Cuál es su visión del tema?

Una presentación reciente del Banco Mundial muestra que Colombia y Brasil han tenido 'carry trades' muy grandes y crecientes debido a las altas tasas. Además, los tesoreros de las empresas extranjeras no son tontos y adelantan ingresos de capital para hacer ganancias en inversiones financieras, ni que decir de la "inversión extranjera" que viene de compañías de colombianos en los paraísos fiscales del Caribe.

En resumen, dame ganancias extraordinarias y te daré los flujos. Es por eso que el peso se sigue apreciando a pesar del alto déficit externo en cuenta corriente, cuando debería estar sucediendo lo contrario.

¿Y la situación fiscal?

Si el Gobierno hubiese sido más juicioso con el gasto público habría habido menos presiones de demanda y el Banco de la República no habría tenido que subir tanto las tasas de interés el año pasado. El déficit se ha reducido gracias al enorme incremento en los ingresos, por los precios altos del petróleo y los minerales y el alto crecimiento económico, y no por austeridad en el gasto.

En los próximos años, cuando dejen de crecer los precios de nuestros productos de exportación, la economía se desacelere y se sienta el pleno costo de la fiesta de incentivos tributarios desmedidos en que se ha empeñado el Gobierno, veremos los verdaderos problemas de las finanzas públicas. Pero es probable que ese problema le toque ya a la próxima administración.

¿Qué consejos le daría al Ministro de Hacienda?

Nomegusta dar consejos no pedidos.

Pero si el Ministro y los Directores del Banco les dan la debida consideración a los argumentos anteriores, quizás cambien un poco el rumbo de la política económica. La economía ha tenido buenos resultados, pero la política sigue desbarajustada. ¿Es esa dualidad sostenible?

No hay una agenda legislativa importante en materia económica. Eso puede ser debido a que cuando las cosas van bien, en lo económico, nadie se preocupa mucho por el futuro. Pero también puede ser porque la atención del Gobierno y el Congreso está centrada en otros temas: los problemas con los vecinos, el debilitamiento y el desprestigio del Congreso o el fantasma de la reelección.

Siga bajando para encontrar más contenido