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¿Por qué preocuparse por el medio ambiente?

Las empresas cooperativas colombianas tienen el gran reto de otorgar al tema de la protección ambiental, en el contexto de un desarrollo sostenible, una alta prioridad dentro de su agenda corporativa. Tan alta que deben propender por este propósito más allá de lo que la ley las obliga, que es precisamente de lo que se trata la responsabilidad social empresarial.

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septiembre 26 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-26

¿Por qué hacerlo? El desarrollo sostenible se entiende como aquel que nos permite satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin perjuicio de las necesidades que tienen derecho a satisfacer las generaciones futuras. Y esta concepción del desarrollo sostenible, lejos de ser una utopía, es un imperativo necesario para la supervivencia nuestra y de las futuras generaciones. Equivale a afirmar que tenemos el deber de entregar a nuestros hijos y a nuestros nietos el patrimonio natural de nuestro país y de nuestro planeta, en igual o mejor estado de lo que nos lo entregaron nuestros padres. Y también equivale a afirmar que para que el desarrollo económico y social sea sostenible en el largo plazo, es indispensable mantener en buen estado la base natural en la cual se sustenta. Degradar los ecosistemas naturales es similar a lo que le pasa al individuo que se come paulatinamente su capital, además de las rentas producidas por aquel: al final se queda sin nada. Porque degradar y destruir los ecosistemas, es arruinar los servicios que nos prestan y que son básicos para satisfacer nuestras necesidades, como son, por ejemplo, los de provisión de agua, de aire puro, de alimentos, y de diversos tipos de medicamentos. Y como son, por ejemplo, los servicios de regulación del medio ambiente, entre los cuales se cuentan la regulación hídrica, el control de la erosión, y la regulación del clima, un servicio este último que hoy se encuentra dislocado por la acción humana y que se traduce en el calentamiento global que ya estamos enfrentando. A partir de las anteriores consideraciones las empresas cooperativas deberían responder las siguientes preguntas: ¿Acaso el bienestar de las presentes y futuras generaciones, profundamente ligado a la protección del medio ambiente, no está en el corazón mismo de la responsabilidad social corporativa? ¿Y, acaso, este propósito del bienestar colectivo no está en la esencia misma de los orígenes del cooperativismo? Pero señor cooperativista, si no comulga con los anteriores argumentos sobre la necesidad de cuidar el medio ambiente más allá de lo que la ley le obliga (con lo cual supongo que no comulga cabalmente con los ideales del cooperativismo), piense entonces en el futuro de su negocio. Hoy es claro que la supervivencia y la rentabilidad empresarial en el largo plazo está ligada a la capacidad que se tenga para incorporar la dimensión ambiental en la estrategia competitiva de la empresa. Abundan los ejemplos y evidencias sobre el éxito empresarial (medido simplemente en rentabilidad), ligado a la explotación de oportunidades de ganancia mediante el buen cuidado del medio ambiente. Pero prefiero no insistir en este último argumento, porque tengo la convicción de que el imperativo de proteger el medio ambiente por parte de las empresas cooperativas está fundado en razones más profundas que el simple lucro, o en creer que sus deberes con la naturaleza se reducen a cuidar unos pajaritos o a sembrar unos árboles en el lote que le sobra a la empresa. Sin con ello negar, como es obvio, que es posible, y legítimo, ser un ejemplar ciudadano ambiental y, al mismo tiempo, ganar unos pesos a partir de las oportunidades que para el éxito del negocio presenta la protección de nuestra naturaleza. '' Degradar y destruir los ecosistemas, es arruinar los servicios que nos prestan y que son básicos para satisfacer nuestras necesidades.WILABR

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