No estamos preparados para el 'fracking'

En su columna del martes, Manuel Rodríguez Becerra afirma que el país no se puede dar el lujo de destruir el medioambiente.

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AFP

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abril 14 de 2015 - 02:52 p.m.
2015-04-14

“No podemos darnos el lujo de no hacer ‘fracking’”, declaró el nuevo presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry. Le faltó concluir que, con el ‘fracking’, sí podemos darnos el lujo de continuar destruyendo el medioambiente.

Y es que esto es lo que le podría ocurrir al país si se procede a encender y acelerar la locomotora del ‘fracking’ (o fracturamiento hidráulico), en la forma irresponsable como el Gobierno se propone hacerlo. Así lo hemos reiterado quienes hemos promovido la solicitud de una declaratoria de moratoria al ‘fracking’, en representación de DeJusticia, WWF y el Foro Nacional Ambiental, a la fecha firmada por más de 24.000 ciudadanos.

Esta solicitud parte de los altos riesgos e incertidumbres para el medioambiente y la salud asociados con la explotación del gas de esquisto mediante el ‘fracking’, tal como lo evidencian los principales estudios elaborados por grupos de científicos independientes del mundo.

En el caso de Colombia, hemos planteado, entre otras, las siguientes preocupaciones:

• No se cuenta con “estudios independientes, con bases científicas, sobre los posibles impactos ambientales, sociales y de salud pública de las actividades de fracturamiento hidráulico dadas las condiciones específicas del país, que demuestren un riesgo aceptable y manejable”.

• Tampoco se han adelantado “estudios independientes sobre la situación de las aguas superficiales y subterráneas en los sitios en donde se planea hacer exploración y explotación usando fracturamiento hidráulico, a partir de los cuales se pueda hacer un monitoreo adecuado de los impactos de esta actividad sobre las aguas".

• “El Gobierno no cuenta con la capacidad técnica, para evaluar los estudios de impacto ambiental y efectuar el monitoreo de las operaciones de exploración y explotación”, como lo indica la gran debilidad del Ministerio de Ambiente y las corporaciones autónomas regionales.

En la solicitud de moratoria señalamos que sólo cuando estas, y otras, graves carencias sean superadas, el país podría decidir con responsabilidad si es dable adelantar el ‘fracking’ y, en caso positivo, proceder entonces a reglamentarlo y ponerlo en marcha.

Como parte de tranquilidad, el Gobierno ha argüido que para diseñar la normatividad ya expedida del ‘fracking’ se trajeron expertos extranjeros de primer nivel. Pero se le ha olvidado advertir que dichos expertos están lejos de ser independientes, puesto que tienen intereses en la industria del ‘fracking’, lo que es equivalente a poner al ratón a cuidar del queso. Y, lo más grave, también, ha omitido advertir que esa reglamentación se hizo sin contar con estudios como los antes mencionados.

No pocos países y regiones del mundo han resuelto declarar una moratoria para tener el tiempo requerido para evaluar a fondo la conveniencia de adelantar, o no, el ‘fracking’.

Algunos han resuelto darle luz verde, como el Reino Unido. Otros, como Alemania o el Estado de Nueva York en decisión tomada a principios del año, lo han prohibido. En Colombia, parece que hemos resuelto encomendarnos, una vez más, al Sagrado Corazón.

MANUEL RODRÍGUEZ BECERRA