Presidente de Bavaria explica posición de su empresa frente a polémica con licoreras por gravámenes al alcohol

La comparación entre los impuestos que paga la cerveza y los que aplican para los licores no debe ser parcial sino integral, advierte el presidente de Bavaria, Karl Lippert, en carta a EL TIEMPO.

POR:
mayo 28 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-28

A propósito de un informe publicado por este diario el martes 26 de mayo, titulado 'El aguardiente y el ron reviven sus diferencias con la cerveza', el directivo alemán (nacido en Namibia) reitera que la cerveza no goza de un beneficio impositivo con respecto a los licores y que "de hecho está excesivamente gravada".

A continuación, publicamos el texto de su misiva:

"De manera respetuosa, es nuestro deseo responder al artículo publicado en la edición del día de ayer (26 de mayo) en EL TIEMPO, que trató el tema de los impuestos al alcohol. Es nuestra preocupación que sus lectores se hayan llevado una percepción errada sobre este asunto. Con frecuencia, la comparación entre los impuestos a la cerveza y a los licores ha sido incompleta y confusa.

Los siguientes puntos son hechos comprobables que apoyan nuestra afirmación de que la cerveza no goza de un beneficio impositivo con respecto a los licores, y que de hecho ya está excesivamente gravada.

Una práctica común alrededor del mundo es estimular la moderación en el consumo de alcohol, mediante los regímenes de impuestos. Esta práctica ha sido también identificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), como lo manifiesta en su 'Reporte del estado global sobre políticas de alcohol' del 2004.

Al contrario y de manera equívoca, en Colombia un consumidor debe pagar más impuestos cuando compra una cerveza que cuando compra un trago de aguardiente o ron.

En Colombia los departamentos dependen demasiado de los impuestos al alcohol, especialmente a la cerveza, que sola aporta en promedio el 34 por ciento del total de sus ingresos tributarios.

Es el momento de reconocer que la base de los impuestos departamentales no está suficientemente diversificada y que se deben buscar otras oportunidades de ingreso tributario. De hecho, en América Latina existe una práctica común de cobrar también impuestos al consumo a otras bebidas, caso que no es el de Colombia.

Es bien sabido que el consumidor colombiano está hoy bajo una fuerte presión, debido a la reducción de sus ingresos reales y al incremento en el desempleo. Bavaria no ha sido ajena a esta situación y reportó una reducción en el consumo de cerveza el año pasado.

No obstante, estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo por seguir apoyando la creación de empleos, no sólo a través de nuestro efecto multiplicador -reportado recientemente por Fedesarrollo- sino a través de iniciativas específicas como el cultivo de cebada y nuestro programa de impulso al emprendimiento, Destapa Futuro.

Si sumamos los 2,1 billones de pesos que Bavaria aportó en impuestos en el 2008, su programa de inversión de los últimos años y todas sus iniciativas de responsabilidad social empresarial podemos concluir que la industria cervecera local ha contribuido con una muy buena porción al financiamiento del Estado y al desarrollo de la economía colombiana.

Confiamos en que ustedes encontrarán útil esta comunicación informativa, y que nos ayudarán a corregir las concepciones erradas, ampliamente difundidas, sobre los impuestos al alcohol".

Cordialmente,

Karl Lippert
Presidente de Bavaria

A diferencia de quienes representan a los productores locales de licores, no nos enfocamos en el contenido alcohólico como base para la comparación. Nosotros vendemos un producto con contenido alcohólico moderado (promedio 4 por ciento en volumen).

El consumidor decide comprar una bebida, no una cantidad específica de alcohol. Por lo tanto, creemos que la unidad de comparación debe ser la base de los impuestos pagados por el consumidor, que están incorporados en la bebida alcohólica que se toma.

Si se compara el impuesto al consumo que está incluido en el precio de una cerveza (botella de 330 mililitros) con el impuesto al consumo que está incluido en el precio de un trago de aguardiente y ron, encontrará lo siguiente (ver gráfico).

Vale la pena anotar que, en relación con algunas versiones recientes de aguardiente con más bajo contenido alcohólico, la ventaja del aguardiente sobre la cerveza es aún mayor que los 81 pesos por trago que se muestran en la tabla.

Es importante resaltar que en Colombia, del total de los ingresos tributarios de los departamentos un promedio del 34 por ciento proviene de la cerveza, comparado con solo un 10 por ciento proveniente de los licores.

De hecho, la comparación entre la tributación de la cerveza y los licores no termina con el impuesto al consumo. Las compañías locales de licores están exentas del impuesto a la renta y muchas de ellas, incluyendo al mayor productor de licores (la Fábrica de Licores de Antioquia), están exentas de otros impuestos como el del patrimonio, el de timbre y el predial.

En consecuencia, nuestro punto es que la comparación de impuestos no debe ser parcial sino integral, dado que hay muchas diferencias. Inclusive, si los impuestos a la producción se suman a los impuestos al consumo, entonces la diferencia entre los impuestos a la cerveza y al aguardiente se incrementa de 81 pesos a 130 pesos por trago.

Los impuestos a la cerveza en Colombia ya son considerablemente altos, comparados con estándares internacionales. De hecho, los de Colombia son los segundos impuestos más altos a la cerveza en América Latina.

En general, no se ha entendido que los impuestos a la cerveza, lejos de no incrementarse, suben de manera constante, ya que tienen una base ad valorem. Los impuestos a la cerveza han crecido 57 por ciento más que la inflación durante los últimos 17 años.

Siga bajando para encontrar más contenido