'Dientes para perseguir la evasión y no más impuestos': BBVA

El presidente en Colombia dice que discusión de tributaria será dura. Cuenta cómo se gastó US$ 300 millones en plan con el que ganó cuota de mercado.

Óscar Cabrera, presidente del BBVA Colombia, advierte sobre la necesidad de avanzar en una reforma tributaria.

Óscar Cabrera, presidente del BBVA Colombia, advierte sobre la necesidad de avanzar en una reforma tributaria.

Óscar Cabrera, presidente del BBVA Colombia, advierte sobre la necesidad de avanzar en una reforma tributaria.

Finanzas
POR:
Jaime Viana Rojas - Editor Portafolio.co - jaivia@eltiempo.com
febrero 04 de 2016 - 07:07 p.m.
2016-02-04

Óscar Cabrera, presidente del BBVA Colombia, señala que el 2015 pintaba mejor a como terminó. Y agrega que no hay razones para ser pesimistas este 2016, pues ni las empresas ni las familias están sobreendeudadas. También opina que el país está en etapa de construcción y que eso atraerá inversión. Está feliz porque el banco que preside ganó cuota de mercado, -por cuarto año consecutivo- resalta. En esta entrevista, revela los resultados del plan de desarrollo y expansión que recién concluye esa entidad financiera, y habla sobre los planes a mediano y corto plazo que indican que este banco será cada día más digital.

Además, se refiere a la necesidad de que el país implante una reforma tributaria estructural, pero sin gravar más a las empresas, pues considera que ese aspecto resta competitividad, frente a otras economías similares. Señala que debería ser prioritario controlar la evasión antes que imponer más impuestos a las personas naturales y las compañías.

¿Qué balance hace del desempeño financiero del Banco el año pasado?

El 2015 empezó muy bien y pensábamos que íbamos a crecer más, pero no. Creíamos que el PIB se ubicaría en 4 por ciento y lo que se ve es que cerrará en 2,7 por ciento, aproximadamente.

Es llamativo que en ese contexto de desaceleración, los resultados del BBVA fueron ideales porque se ha ganado cuota de mercado.

Terminamos con más de 36 billones en la cartera de crédito, es decir, creció 16 por ciento en 12 meses.

En particulares, 12 por ciento y en empresas y corporaciones, 21 por ciento.

Tremendamente bueno si se compara con un país que habrá terminado creciendo entre 2,5 y 2,7 % y con una inflación que ronda el 7 por ciento.

¿Cómo analiza ese crecimiento del crédito entre los particulares?

El crecimiento del crédito de consumo fue de 17 % y el de las tarjetas de crédito, cercano al 18 por ciento. Acá está el punto importante y nos sirve para medirnos con la competencia: aumentamos nuestra cuota de mercado, pues BBVA ganó más de 51 puntos básicos en el crédito de consumo y más de 60 puntos básicos en trajetas de crédito, sensiblemente superior al resto del mercado, y por cuarto año consecutivo. Por ese factor afirmo que el 2015 fue un año bueno para el BBVA Colombia.

El crédito hipotecario, ¿cómo se desempeñó?

Creció 12 por ciento y ha sido un motor de crecimiento sostenido por 10 años; por ejemplo, el crédito de consumo se ralentizó en 2008 y el hipotecario nunca cedió porque había gran necesidad de compra y renovación y una población joven que demandaba vivienda. Como ahora.

¿Los precios de la vivienda nueva llegaron a su techo o seguirán subiendo?

Hay una realidad y es que cuando las tasas de interés suben, los precios de la vivienda nueva se estancan. Son bienes sensibles al tipo de cambio, y Colombia está en un momento en que recibe muchos extranjeros que vienen a invertir. La vivienda puede depreciarse en pesos, pero puede haber un buen mercado aún.

Suben las tasas y los activos valen menos, la inversión en bolsa también y la vivienda no es la excepción.

En Colombia todavía no hay saturación, sigue habiendo déficit habitacional. Si se analiza esto a nivel de mercados más pequeños sería distinto, pero acá se verá un estancamiento de esos precios.

Hablando del riesgo crediticio, ¿cómo lo está manejando el banco?

Tenemos los mejores indicadores de calidad crediticia. En el sector está muy bien, está en 2,14 %, más suave que años anteriores, pero eso da oxígeno a la banca para apoyar las necesidades de consumo e inversión del país.

En el BBVA está mejor que en el sector, porque se ubica en 1,64 %, mucho mejor, y con capacidad de seguir ceciendo fuertemente.

¿Se cumplieron las metas del plan que tenía el Banco hace tres años?

Sí. Estamos acabando nuestro plan estratégico implementado desde 2015. Incluía tres elementos centrales: crecimiento de oficinas físicas y abrimos 100 nuevas; además, fuertes inversiones en plataformas para el desarrollo de nuevos productos digitales, y una plataforma más robusta que permite hacer un despliege mayor en medios de pago.

¿El BBVA es cada vez más digital o no?


En materia digital, está cambiando la fisonomía del Banco: ya tenemos más de medio millón de clientes digitales. Todos utilizan el móvil o la red para hacer transacciones. Este crecimiento fue del 18 por ciento.

Evolucionan las transacciones vía celular: hay 271 mil clientes, con un repunte de 64 por ciento.

Esa tendencia se va a acelerar este 2016 con nuevas soluciones digitales, como una nueva web, cajeros automáticos más interactivos con los clientes, en donde podrán solicitar créditos. También un monedero que lanzaremos a mitad de año y será la solución más polivalente del mercado colombiano.

Vamos a dar un salto importante para penetrar a nuestros clientes con soluciones digitales. Somos capaces de dar mejor servicio con el uso de esta tecnología.

Tenemos más de 1.100 nuevos colaboradores, generando empleo de calidad en las nuevas 100 oficinas. Montamos 600 cajeros adicionales y nueva red de corresponsales.

Así invertimos 300 millones de dólares en tres años. Por eso ganamos cuota de mercado, nuevas oficinas y mayor despliegue de herramientas digitales para los próximos años con más inversiones.

¿Este 2016 es tan complejo como muchos creen?

Nos enfrentanos a un año que si bien tiene más retos que el anterior, porque el país va a crecer menos -entre 2 y 2,4 %-, no será un año malo.

Quiero dar un mensaje de optimismo, porque estamos muy pesimistas al no saber qué va a pasar. Hay muchos temas en la agenda, proceso de paz, reforma tributaria, déficit de cuenta corriente, dólar caro, petróleo barato, inflación alta y todo eso acentúa la incertidumbre y eso genera pesimismo.

Debo decir que en este país las cosas nunca acaban tan mal como pintan, nunca se descarrila.

Como banquero, ¿qué recomendaciones da?

La clave es la cautela: tomar precauciones, aunque sigue siendo un buen momento para invertir en serio, porque el país se está construyendo y va a ser atractivo para más inversión. El tipo de cambio ayudará y hay elementos negativos que se sortearán. Las cosas no irán tan mal.

Ni la economía colombiana ni las familias ni las empresas ni el Gobierno están muy endeudadas. Cautela se refiere a ser más eficientes con las inversiones.

Desde el punto de crédito para los ciudadanos, debemos ser prudentes con las finanzas, analizar bien las inversiones urgentes y saber cuáles deben esperar; qué gastos se deben hacer y cuáles aplazar. Para las empresas lo mismo. Con este crecimiento no se pueden cometer muchos errores. Pero es un escenario benigno crecer más de 2 por ciento.

¿Qué futuro le ve a la reforma tributaria?

El país la necesita, el gasto ha crecido con relación al PIB. Aumenta el peso de los gastos y los ingresos no avanzan en la misma línea. Toca hacerla. El tema es cómo la hará el Gobierno y en qué momento. Entiendo que sería en el segundo semestre. El tema es que toca hacerla por el nivel de informalidad alto.

Hay que darle dientes al Ejecutivo para perseguir la evasión, eso debe ser lo primero. Luego será definir si más impuestos directos e indirectos; si IVA sí o no; y además, definir quién debe pagar más, si las empresas o las personas. Será una discusión dura.

Acá las empresas pagan algo infinito que no se compara con países con los que compite.
No creo que se pueda gravar más a las empresas que tributan.

¿Qué riesgos hay?

Si no se ataca la evasion fiscal el riesgo es que les suban los impuestos a las personas naturales.

Las personas naturales pagan poco y las jurídicas muchos impuestos.

Una subida en la tributación a las personas naturales les quita caja y capacidad de endeudamiento. Eso es menos demanda de crédito hipotecario, de consumo y menor uso de tarjetas de crédito. El ciudadano consumiría menos y la capacidad de financiamiento se reduce.

¿Por qué menos impuestos a las empresas?


Si se aliviana la carga fiscal a las empresas eso genera nuevas oportunidades de inversión; baja la carga financiera, la carga fiscal y mejora la capacidad de apalancamiento.

En el sector financiero no se ven impactos necesariamente negativos con los hábitos de los clientes, las personas naturales pueden acabar pagando más impuestos y lo que se afecta directamente es el consumo y el comercio, pero se dinamizan otros sectores y en el conjunto no le genera sesgo de ningún tipo especial a nuestro negocio.