Prestamistas piratas en Colombia se incrementan cada mes

En el 2008 fueron las 'pirámides'; luego surgió el negocio de divisas; hoy son los créditos exprés.

Archivo Portafolio.co

Prestamistas piratas: 8 nuevos cada mes

Archivo Portafolio.co

Finanzas
POR:
octubre 30 de 2011 - 08:17 a.m.
2011-10-30

Cuando Germán Montaño (nombre cambiado) quiso verificar ante la Superintendencia Financiera la legalidad de la entidad con la que tramitaba un crédito, luego de consignarle no menos de 1,5 millones de pesos para trámites (seguros, gastos notariales, formularios y demás), ya era demasiado tarde: su 'prestamista' había desaparecido con su millón y medio de pesos, pero también con su ilusión de tener una 'platica' extra para surtir de mercancías su negocio.

La pesca de incautos y de personas urgidas de dinero, pero con pocas posibilidades en el sector bancario formal, se ha convertido en la principal actividad de organizaciones criminales que actúan a escala nacional, estafando a todo aquel que, como se dice en el lenguaje popular, 'dé papaya'.

Se estima que cada mes aparecen en promedio 7,7 nuevos prestamistas piratas en Colombia. Sólo en los primeros 10 meses del presente año se han detectado al menos 77 firmas ilegales sobre las cuales la Superfinanciera no ejerce ninguna vigilancia.

Precisamente, una de las cartas de presentación de los delincuentes es mostrarse como "Vigilados por la Superintendencia Financiera", para darle visos de legalidad y garantía de seriedad a su actividad, la cual está muy lejos de ser lícita, pese a que también se camuflan bajo los nombres de establecimientos que sí ejercen una actividad legal y cuentan con el aval de las autoridades de control.

En el 2008 fueron las famosas 'pirámides' las que llevaron a miles de personas a la quiebra o hasta al borde del suicidio; un año después, el anzuelo era el negocio de divisas (Forex), con el que muchos más perdieron millones de pesos y sus patrimonios enteros.

Pero el 'negocio' mutó hasta los prestamistas piratas de hoy, que tienen asolado al mercado y en alerta a las autoridades, que no se cansan de advertirles a los ciudadanos que "de eso tan bueno no dan tanto", según palabras del propio superintendente financiero, Gerardo Hernández.

La Superfinanciera cuenta hoy con un equipo de 35 funcionarios, encargado de monitorear el mercado, de recoger las denuncias y de verificar la existencia de dichos prestamistas para hacerles los debidos requerimientos, máxime cuando utilizan su nombre para sus propósitos o el de cualquier otra institución bajo su vigilancia.

En lo que va del año se han realizado 119 visitas, que han permitido detectar 77 prestamistas piratas, tomar tres medidas administrativas (resoluciones) y trasladar a la Fiscalía 51 procesos para que se inicie la respectiva investigación y judicialización de los responsables.

El esquema
Así pueden quitarle su dinero

Los estafadores usan como fachada nombres de entidades legalmente constituidas, que están inactivas o en liquidación.

Se promocionan por Internet o mediante volantes entregados en la calle. Dicen estar vigilados por la Superfinanciera o cualquier otra entidad estatal y hasta prometen entregar el dinero acompañados de funcionarios de esos organismos.

A quienes caen en la tentación, los prestamistas les exigen una especie de seguro, que, ante la imposibilidad de conseguirse en el mercado, ellos ofrecen tramitar a un costo no inferior a 500.000 pesos. Luego viene la exigencia de más dinero, para otros gastos.

Estos recursos van a parar a cuentas de ahorro que estaban inactivas o fueron abiertas por personas que muchas veces no saben ni escribir y, menos que están siendo utilizadas para robar a otros. La plata se esfuma tan rápido como se consigna, en una operación que se repite varias veces, todos los días y a escala nacional.

No caiga en la trampa

Desconfíe de las personas o 'entidades' que piden plata por adelantado para otorgarle un crédito.

Verifique que la entidad esté vigilada por la Superintendencia Financiera.

Desconfíe de las que sólo proporcionan un número celular o una dirección electrónica.

Desconfíe de los premios, bonos, rifas y herencias que se gana sin ninguna razón lógica.

CARLOS ARTURO GARCÍA M.
Redacción de Economía y Negocios