Prestar dinero puede complicar su economía si no toma las precauciones necesarias

Cada vez que alguien le pida prestado, piense antes cuánto estaría dispuesto a perder en nombre de la amistad o la familiaridad. Ponga condiciones.

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noviembre 28 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-28

Es una de las situaciones más frecuentes y que al mismo tiempo puede ser más conflictiva: ha confiado en otra persona al prestarle dinero y después se ha 'olvidado' de devolvérselo.

Hay muchas personas que no tienen el más mínimo inconveniente a la hora de pedir un 'salvavidas económico', es decir un préstamo, con todo tipo de argumentos sensatos y recursos emocionales, pero que, cuando llega el momento de saldar la deuda, dan vueltas y más vueltas.

El asunto puede complicarse aún más si a la negativa a pagar del deudor se suman los reparos del acreedor a pedirle cuentas, o su falta de habilidad para recuperar lo que es suyo.

Hay veces que quien ha prestado el dinero quiere recuperarlo, pero no sabe cómo hacerlo o ya lo ha intentado sin éxito varias veces, encontrando evasivas o vagas promesas como respuesta, que no son sino meros pretextos o estrategias para quitarse el lazo del cuello, o prolongar la situación indefinidamente.

Si es una de esas personas cuya generosidad ha sido defraudada por un 'amigo', conocido o familiar, el cual huye de su obligación y compromiso de cancelar la deuda pendiente con usted, existen fórmulas eficaces para reclamar y recuperar lo que le pertenece:

  • Describa con claridad lo que sucede. Muchas personas tienen dificultades para expresar lo que necesitan, les molesta o desean cambiar. Una de las opciones más eficaces consiste en exponer con todo lujo de detalles la situación en que se halla y que ha provocado su malestar.

    La idea es dejar muy claro a la otra persona lo que está ocurriendo, aunque sin descalificar en ningún momento, ni a ella, ni a su comportamiento. Tampoco hay que ofender ni ser irónico.
  • Exprese sus sentimientos. Cuente de forma clara a la persona que le debe el dinero cómo le está afectando el hecho de que no se lo devuelva tal y como se había comprometido a hacerlo, tanto en lo material como en lo psicológico.

    "Me siento incómodo, molesto, utilizado...", "Estoy enfadado, decepcionado...", "Esto me está perjudicando y me impide cumplir algunos planes". Comuníquele con claridad, pero sin perder los estribos, cuáles son las consecuencias objetivas de su actitud.
  • Pida lo que le deben. Ha llegado el momento de expresarle al otro lo que desea. Para ello tiene que ser muy concreto y específico en la petición: "quiero que me devuelva mi dinero", "quiero que atienda el teléfono cuando le llamo", "quiero que cumpla con sus compromisos".

    Además, conviene recordarle el pacto de préstamo y devolución, que usted ha cumplido, pero la otra persona deja de lado.
  • Prepárese adecuadamente. En lugar de improvisar sobre la marcha, elabore un guión para exponer a su deudor lo que quiere, cómo lo quiere, cuándo y dónde. Puede ensayar la charla con un amigo o con el espejo, para ganar más seguridad en sí mismo.

    Este tipo de entrenamiento o juego de roles es muy eficaz para abordar situaciones complicadas y contribuyen a actuar con mayor soltura cuando se llega al momento real.
  • Presiona sin amenazar. Puede mencionar la posibilidad de implicar a otra persona para conseguir su propósito. Puede detectar posibles elementos de presión: por ejemplo, la otra persona quizá no esté interesada que sus familiares o allegados conozcan que tiene deudas pendientes.

    Hágale ver las consecuencias de su actitud: su falta de cooperación puede generar una falta de confianza o de credibilidad.
  • Llegue hasta el final. Si la persona huye de usted, quizá tenga que recurrir a opciones extremas como presentarse en su domicilio para forzar una conversación sobre el tema. En ese caso, no basta con expresar claramente su demanda ("Quiero que me devuelva mi dinero", haciendo énfasis en la palabra 'mi', en lugar de 'el dinero'), sino que hay que establecer un lugar y momento concretos para discutir el asunto, en lugar de esperar a situaciones más propicias que quizá no se produzcan jamás.

Balanza

A la hora de perdir un préstamo, en quienes más se piensa es en los amigos y familiares más cercanos, porque "para eso están, para ayudar en los momentos difíciles".

Esa misma cercanía es la que suele verse amenazada si el otro incumple los términos del pago de la deuda. Por eso a veces es mejor decir no, antes de meterse en la situación embarazosa. Si acepta, deje por escrito las condiciones de dicho préstamo. 

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