El presupuesto del 2007

El gran ministro de Finanzas de la Restauración Francesa en el siglo XIX, el barón Louis, alguna vez llegó a la Asamblea Nacional a presentar el proyecto de presupuesto del año siguiente cuando un joven diputado lo interpeló de la siguiente manera:

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agosto 08 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-08

- Ministro, éste es el más alto presupuesto que nunca habían visto estas cámaras. A lo cual el barón Louis respondió socarronamente: - Es cierto, pero mírelo con cuidado; porque nunca en los años venideros estas cámaras volverán a ver un presupuesto tan pequeño como éste. Con ésto quería significar, el gran financista francés, que los presupuestos en términos nominales siempre van en aumento de un año a otro. Y lo que en el fondo interesa saber, más que su monto nominal, es: ¿cómo están financiados? ¿Generan déficit? ¿De qué magnitud? ¿Qué inversiones privilegian? Pues bien: el Gobierno ha presentado a consideración del Congreso recientemente el proyecto de presupuesto de la Nación para la vigencia del 2007, por un monto de $117,6 billones. El más alto que nunca se había presentado hasta ahora al Congreso: pero seguramente el más bajo que verán los parlamentarios en los años venideros. Ahora bien: ¿cómo se financia este presupuesto del 2007? Básicamente se continúa con el patrón que ha venido imperando en Colombia en los últimos años: los impuestos aportan $52,6 billones, las rentas de capital $50,3 billones, las rentas parafiscales 623.000 millones, los fondos especiales $5 billones y los ingresos de los establecimientos públicos del orden nacional $7,4 billones. Puede notarse cómo los ingresos tributarios no alcanzan a financiar ni siquiera el 50 por ciento del plan de gastos de la Nación. Como consecuencia de ésto el patrón que ha venido prevaleciendo en las finanzas públicas del país se mantiene: alto déficit del Gobierno Central, superávit de las entidades descentralizadas y, como consecuencia de ello, un déficit de las finanzas públicas agregadas moderado que no debe presentar mayor dificultad en financiarlo. En efecto, para el 2007 se estima que el Gobierno Nacional incurrirá en un abultado déficit del 5 por ciento del PIB, que el sector descentralizado contabilizará un superávit del 3,1 del PIB, y que en consecuencia el conjunto del sector público consolidado registrará un déficit de apenas 1,7 por ciento del PIB. Los impuestos que recaudará el Estado el año entrante ($52,7 billones) escasamente serán suficientes para atender los tres principales rubros de gastos presupuestales: las transferencias a las entidades territoriales que demandarán giros por $17,6 billones, los pagos de pensiones públicas que requerirán $16,6 billones, y el servicio de la deuda pública que ascenderá a $15,1 billones. Como novedad interesante en la presupuestación del año entrante vale la pena mencionar que el pago de los subsidios de los combustibles -que venía haciéndose a través de Ecopetrol, es decir, sin hacer parte del presupuesto- pasa ahora a ser atendido por el presupuesto nacional. Lo cual le dará mayor transparencia a este importante rubro del gasto público que, en el 2007, ascenderá a $2,9 billones. Subsidios que hemos criticado de tiempo atrás, por su naturaleza regresiva, motivo por el cual deben ser desmontados lo más pronto posible. En el presupuesto del año entrante vemos también reflejada una política que se viene instrumentalizando con buen juicio desde hace dos años: menos contratación de deuda externa y más endeudamiento público interno. Esto pone al país al abrigo de los altibajos cambiarios y de las fluctuaciones de tasas externas de interés. En el 2002, el 50 por ciento del endeudamiento público estaba contraído en monedas extranjeras. En la actualidad apenas asciende al 35 por ciento. Aparece evidente en el presupuesto del 2007 el esfuerzo del Gobierno por aumentar la inversión (social y de infraestructura) y el gasto de defensa. La primera se incrementa en un 25,1 por ciento, sin contar acá los pagos por el subsidio a los combustibles. O sea, la inversión aumenta más de cinco veces la inflación. Y el segundo -el gasto en seguridad- experimenta también un incremento notable: por ejemplo, los gastos de personal de defensa y policía aumentan en un 12,2 por ciento, mientras que los aumentos salariales previstos para el resto de la administración pública apenas se elevan en un 3,7 por ciento. Como dato interesante vale la pena subrayar que del total de la nómina del Estado colombiano en el 2007 “los gastos de personal se concentran en un 58 por ciento en el sector defensa y policía, los cuales suman $6,2 billones, incluyendo gastos indirectos”. O dicho de otra manera: más de la mitad de los gastos burocráticos del Estado colombiano están explicados en la actualidad por las remuneraciones del personal asignado a responsabilidades de la defensa nacional. El presupuesto nacional es la ley más importante que cada año presenta el Gobierno a estudio del Congreso. Ojalá merezca entonces por parte de los parlamentarios, cuando lo debatan, algo más que un indiferente pupitrazo. "Aparece evidente en el presupuesto del 2007 el esfuerzo del Gobierno por aumentar la inversión (social y de infraestructura) y el gasto de defensa”.

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