Primer vuelo de avión impulsado por energía solar tuvo éxito; un paso gigante en busca de energías limpias

La nave Solar Impulse realizó este miércoles una travesía de una hora y media como parte de su etapa inicial de ensayos que deben culminar dentro de tres años con un vuelo alrededor del mundo.

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abril 07 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-07

Cual libélula, el prototipo imaginado por el explorador suizo Bertrand Piccard emprendió vuelo de la base militar de Payerne, Suiza.
   
Casi sin ruido, y tras haber recorrido solamente un centenar de metros, el Solar Impulse se elevó muy lentamente, desapareciendo suavemente en el cielo azul, y dejando atrás una muchedumbre de curiosos y medio centenar de periodistas.
   
Seguido por dos helicópteros, el avión propulsado por sus cuatro motores eléctricos de 10 caballos de potencia cada uno, voló durante una hora y media, pilotado por el alemán Markus Scherdel.
   
El avión tiene una envergadura similar a la de un Airbus A340 (63,4 metros) pero que no pesa más que un automóvil (1.600 kilos).
   
Como única fuente de energía, el aparato utilizó unas 12.000 células fotovoltaicas, que recubren sus alas y alimentan en energía a los cuatro motores eléctricos y permiten recargar las baterías de litio de 400 kilos.
   
Tras haber alcanzado una altura de 1.200 metros, el avión volvió a descender hacia tierra, y posó sus ruedas en la pista poco antes del mediodía, bajo los aplausos de la gente.
   
"Un avión de este tipo nunca había volado", declaró Piccard. Hacerlo despegar "era un enorme signo de interrogación", recordó, y añadió que este primer vuelo "nos ha dado la confianza necesaria para el próximo vuelo y las próximas misiones".
   
Este primer logro, que fue postergado varias veces debido a condiciones meteorológicas desfavorables, se produjo tras un primer "salto" de algunos metros de altura en diciembre de 2009.
   
Para André Borschberg, cofundador del proyecto, "el primer interrogante era saber si teníamos suficiente potencia para despegar, y luego saber si podíamos hacer aterrizar el avión".
   
El aparato reprodujo fielmente los ensayos "virtuales" efectuados en el simulador, aseguró por su lado el piloto.
   
Tras este primer vuelo, el equipo de unas 70 personas que trabajó durante siete años en el proyecto espera ahora realizar otros ensayos para calibrar el aparato y construir un segundo ejemplar, que dará la vuelta al mundo en cinco etapas de aquí a 2013, y no 2012 como habían anunciado previamente los organizadores.
   
En una próxima etapa, el Solar Impulse se lanzará antes del verano boreal, desde Payerne, a un periplo de 36 horas sin escalas para probar la capacidad del avión para volar tanto de día como de noche.