Primeros avances en la Ronda de Doha se registraron el viernes, a pesar de las objeciones de algunos países

Brasil llamó a respetar en su totalidad las propuestas presentadas por el director general de la OMC, Pascal Lamy, para conciliar los intereses de los países del Norte con los del Sur.

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julio 25 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-25

El entusiasmo del país vecino contrastó con el rechazo de Argentina, su socio en el Mercosur (formado también por Paraguay y Uruguay), y el de India, con quien hasta ahora lideraba el activo G20 de países emergentes.

Ya en las últimas semanas la distancia de Brasilia con sus aliados (más defensivos en materia de apertura de sus mercados industriales) se venía evidenciando.

Por su parte, Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y Brasil expresaron esperanzas de que la Ronda de Doha, lanzada en 2001 por la Organización Mundial de Comercio (OMC) con la intención de finalizarla en 2004, concluya por fin con éxito.

"Pienso que una clara mayoría de países desarrollados y en desarrollo son capaces de respaldar el paquete como una apertura hacia un desenlace exitoso" de la Ronda, dijo la representante de Comercio de Estados Unidos, Susan Schwab.

Sin embargo, "hay un puñado de grandes mercados emergentes que realmente amenaza con desintegrar el paquete en su totalidad", agregó Schwab, al concluir una reunión de siete potencias comerciales (G7: Estados unidos, Unión Europea, India, Brasil, Japón, Australia y China) ampliada a otra treintena de ministros que desde el lunes buscan destrabar las negociaciones.

Los acuerdos de la OMC deben ser aprobados por sus 153 países miembros. "La situación parece buena. Pienso que ahora podemos sentirnos muy esperanzados", dijo, por su lado, el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson.

El canciller brasileño, Celso Amorim, celebró afrimando: "Pienso que hoy dimos un gran paso". Amorim también admitió la existencia de diferencias, aunque con menos alarmismo que Schwab. "No es un paso completo, porque uno de los miembros del G7 no está de acuerdo con el paquete, o sea aún no está de acuerdo", comentó.

Amorim no explicitó el país al que se refería. Según fuentes diplomáticas, India fue la voz disidente en el cónclave de los Siete grandes del comercio mundial.

Al salir de la reunión, el ministro indio de Comercio, Kamal Nath, se limitó a decir que "no hubo un acuerdo" sino tan sólo "algunos puntos de consenso".

Otras resistencias se manifestaron en el G33, de países pobres que piden flexibilidad en el proceso de apertura de sus mercados.

El canciller argentino, Jorge Taiana, no comparte el entusiasmo de su colega brasileño. "Para nosotros ese papel (de Lamy) como está no es aceptable", afirmó.

Al ser interrogado sobre si Argentina está dispuesta a cargar con el peso de un fracaso de la Ronda, Taiana respondió: "Nosotros estamos negociando y señalando que queremos un mejor resultado".

Lamy propuso, entre otras cosas, bajar a 14.500 millones de dólares anuales el tope de subvenciones autorizadas anualmente por Estados Unidos a sus agricultores, según fuentes diplomáticas. La última propuesta de Schwab era de 15.000 millones.

También propuso que cada país pueda exceptuar de la liberalización hasta un 12 por ciento de sus líneas arancelarias, contra el 14 por ciento contemplado en el texto anterior.

Una "cláusula anticoncentración", pedida por Europa para impedir que los países emergentes excluyan totalmente de la liberalización a sectores enteros de su industria, podrá aplicarse al 20 por ciento de las líneas arancelarias o el 9 por ciento de su volumen de comercio.

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