En principales ciudades se desarrollan 14 proyectos de VIS que en 2 años, entregarían 73.500 unidades

"El país no puede funcionar teniendo un déficit habitacional de dos millones de viviendas. La producción de la VIS debe cambiar radicalmente", dijo Juan Lozano, Ministro de Ambiente y Vivienda.

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noviembre 14 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-14

Precisamente por ello, el MinAmbiente dió a conocer los resultados de los 14 primeros 'experimentos urbanos' que les permitieron perfeccionar y medir los verdaderos alcances de los macroproyectos.

Así, las principales ciudades del país (a excepción de Cúcuta e Ibagué) usaron la figura para reservar y urbanizar la tierra necesaria para iniciar la construcción de 73.500 viviendas de interés prioritario (VIP) que finalizará en el 2011.

Además, deja los terrenos habilitados para edificar otras 126.500 unidades.

"La idea es que, después de que se consoliden las VIP, en los sectores se empiecen a desarrollar viviendas de estratos un poco más altos, así como comercio y otras actividades complementarias para mejorar los sectores (sin crear guetos) y abrir las posibilidades laborales de las familias para que no deban desplazarse", dijo Luis Felipe Henao, viceministro de Vivienda.

Uno de esos ejemplos es Ciudad Bicentenario, en Cartagena, donde las familias tienen la posibilidad de pagar una parte de su bien con trabajo. Quienes toman esta opción, de paso, reciben una formación técnica para hacer su trabajo con el debido rigor.

"Gracias a esta formación, allí se han formado varias empresas familiares que empiezan a generar ingresos propios", añade Henao.

"Cada vivienda construida genera 5 empleos durante 5 meses y necesita una inversión promedio de 60 salarios mínimos mensuales", explica Jorge Serna, director de Macroproyectos.

Esto plantea un potencial importante, especialmente ahora que el mercado de bienes de estrato alto se desaceleró y que las empresas deben buscar un nuevo nicho de negocio.

"Este es un antídoto para la urbanización 'pirata', que por décadas ha obligado a dirigir los recursos estatales para solucionar los problemas que dejan los inescrupulosos", dijo Lozano mientras recordó el esquema "perverso" de quienes reunían a cientos de familias humildes y les vendían un lote invadido para luego, con esos mismos votos, hacerse nombrar o perpetuarse en los concejos municipales y presionar a los gerentes de las empresas para que instalen algún servicio.

Incluso, al concebir un macroproyecto, queda establecido el propósito específico del suelo en el Plan de Ordenamiento Territorial y el dinero de la financiación queda asegurado.

"Así también se rompen los vicios de los concejos que no querían destinar terrenos para familias humildes y se aseguran los recursos para que ninguna obra quede inconclusa aunque se cambie el alcalde o el funcionario", declaró Lozano.

Para los municipios pequeños, que no tienen la posibilidad de gestar grandes desarrollos, se mantiene la bolsa de esfuerzo territorial.

En Ibagué ya se están levantando 3.500 unidades y en Tumaco (donde el 80 por ciento de la población está en zona de riesgo) hay 1.000 soluciones en marcha.

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