Productores agropecuarios y oposición prolongaron por otra semana el paro agrario en Argentina

Ellos bloquean el ingreso de granos al puerto de embarque de exportaciones en Rosario, pese a que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner las había exhortado a volver a una mesa de diálogo.

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mayo 16 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-16

"Marchamos hacia un gran acto en la ciudad de Rosario el 25 de mayo por la recuperación de un país federal y una nueva política agropecuaria", dijo Eduardo Buzzi, uno de los líderes de la mayor huelga agraria de la historia del país.

La decisión de los jefes agropecuarios fue empujada por millares de productores que se movilizan cada día con banderas en sus tractores y camionetas por centenares de pueblos y ciudades, pero también por las fuerzas políticas de la oposición radical socialdemócrata, socialista y liberal.

Elisa Carrió, ex candidata liberal cristiana al presidencia, derrotada por Fernández en las elecciones de octubre pasado, es una de las convocantes al acto del 25 de mayo, cuando el país celebra el primer Gobierno patriótico de 1810, sin injerencia de la corona española.

"La actual confrontación política pasa por decidir qué modelo de país gobernar", dijo el sociólogo Nicolás Casullo, profesor de la estatal Universidad de Buenos Aires (UBA), al clarificar que la lucha por la millonaria ganancia de la soya, principal producto exportable, se politizó sin retorno.

Casullo dijo que el conflicto intenta definir "si el modelo será un capitalismo reformista, con un poder político fuerte, o será el que imponga el poder económico concentrado".

Las exportaciones de materias primas y agroindustriales, que representan el 61 por ciento del total, están controladas por cinco firmas gigantes, en tanto que solo 2.000 de los 71.000 soyeros producen el 80 por ciento de la leguminosa.

La puja original estalló en marzo sobre cuál iba a ser la tajada del Gobierno y cuál la del campo sobre la renta de 24.000 millones de dólares que generará la soya este año.

El Gobierno intenta aplicar retenciones móviles, con una tasa impositiva flotante, en línea con los precios internacionales, y recaudar 11.000 millones de dólares, lo que fue considerado confiscatorio por el agro. "Queremos exportación de trigo y carnes. Sin embargo, el único tema que destraba el problema son las retenciones de la soya", admitió Buzzi.

Posición oficial

El Gobierno de Argentina admitió que siente "frustración" ante la decisión del sector agropecuario de continuar con las protestas y pidió "cordura" a los dirigentes rurales para retomar el diálogo. El ministro del Interior, Florencio Randazzo, dijo que en el Gobierno hay una "mezcla de sentimientos de asombro, frustración, indignación y dolor", pues creía que los productores agropecuarios volverían al diálogo.

"Esperábamos una respuesta favorable, no la continuidad de la medida", agregó Randazzo a 'Radio 10', de Buenos Aires.

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