La profecía

La profecía autocumplida es un fenómeno sicológico que a diario opera en muchos espacios. Eres el profeta de su vida y no es raro que termines soportando lo que esperas. No te extrañes si lo que piensas, hablas, sientes y crees, es lo que al final cosechas. El hecho suele darse con el niño al que ven y tratan como diferente, inadaptado y ‘malo’. Es predecible que no se comporte bien y, con el tiempo, termine viviendo ese ingrato rol. En otras palabras, se entrega con rebeldía a llenar las malas expectativas que se han puesto sobre él. Ojo: los padres y los educadores pueden programar a niños y jóvenes para el triunfo o para el fracaso con el ejemplo y una comunicación motivante o derrotista. Un niño al que siempre le dicen que ‘tiene el diablo’, puede actuar como tal, no como un angelito.

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agosto 18 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-18

Sin embargo, no debes culpar a los otros de lo que haces ya que todo ser humano es libre para modelar su destino. Refugiarse en la culpa o las excusas es cómodo, pero tú puedes hacer profecías en contravía de lo que sugieren padres, educadores o los malos líderes. Los demás tienen poder para llevarte al infierno con una sola condición: si tú lo permites. Allá llegas y sufres cuando no te amas ni te valoras y asumes el ingrato papel de víctima. Entonces quedas atrapado en una adicción o buscas relaciones maltratadoras que te permiten confirmar lo que crees: que no vales nada. De ese infierno sales cuando eliges quererte y respetarte, cuando elevas tu autoestima. Es tu autoanulación la que da pie para que otros te golpeen, te griten o te exploten a su amaño. Pero todo mejora si sanas tu pasado, te amas, tomas conciencia de tu valor y controlas el timón de tu barco. En situaciones graves busca ayuda profesional y no dejes que tu vida se diluya en el túnel del dolor y los oprobios. Hay muchos que han cambiado las pesadillas del ayer por una vida serena y feliz. Tú también puedes ser el profeta de un destino luminoso y de una vida apacible. Y un buen camino para llegar a esa paz interior es dedicar tiempo a relajarte, aquietarte y meditar. A veces me preguntan qué es meditar y qué se debe hacer para avanzar con alguna técnica. En realidad la meditación no tiene nada que ver con técnicas, con hacer esfuerzos o concentrarse. En palabras de Osho, meditar no es nadar sino flotar: nadar pide esfuerzos y flotar sólo pide soltarse. Con práctica sueltas el cuerpo, la mente y flotas en una corriente que nace adentro. Es enamorarse del silencio y la soledad. Ayuda mucho al inicio dejarse llevar por una música suave, pero lo esencial se da en el interior. Poco a poco llegas a un estado de no mente y no cuerpo, un estado de quietud e iluminación. Sintonizas con Dios, trasciendes y entras en comunión con tu propio espíritu y con el universo. Si practicas asiduamente, cada vez te es más fácil sosegarte y la paz que encuentras es tu mejor regalo. Así tus profecías son serenas y radiantes. Escritor - Conferencista "No te extrañes si lo que piensas, hablas, sientes y crees, es lo que al final cosechas”.

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