Programa de gobierno

La ley de garantías electorales ha consentido a los candidatos coleros; les ha suministrado el billete que nunca soñaron. Todo sea por el oropel democrático, aunque le cueste al contribuyente. Los gemidos, los gestitos simbólicos y el intelectualismo marxista tuvieron amplia difusión. Al postulante a reelección le aplicaron, en cambio, la campana neumática; poca difusión tuvieron sus propuestas.

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mayo 19 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-19

Se gastó mucha tinta en la manufactura de miniescándalos y en derrochar micrófono a la caza de titular. A Alvaro Uribe, con su armadura de teflón, los dardos le resbalaron. Termina la campaña fortalecido a base de ser discreto, sin dejarse carear. Con excepciones, claro está, puesto que el hombre no es de palo. Un poco perdido en el humo sin fuego han quedado los lineamientos de una presidencia popular y que ahora se han reempacado como propuesta electoral impecable. A Uribe no le toca sino repetir que va a seguir en más de lo mismo -que gusta- con todavía más entusiasmo. Es superficial acusar al Presidente de personalismo por aislarse de ciertos movimientos políticos, cuando contienen un excesivo ingrediente de caciquismo. Tampoco tiene sentido atribuirle ausencia de ideología, que es atinado sólo si se aplican apolillados cartabones históricos. La política moderna se hace del ismo del pragmatismo. Las ideas matrices están implícitas en el programa de continuismo gubernamental: paz, libertad (sobre todo para criticar), libre empresa y apoyo a la iniciativa individual, destrabes de la competencia, aligeramiento del Estado para que se concentre con eficacia en tareas fundamentales, y auxilio directo a los más débiles. Los que se molesten en buscar (se recomienda Primero Colombia en Internet) encontrarán propuestas concretas. Ante todo la paz, por la fuerza de las armas puesto que toda otra receta ha fracasado. La paz significa empleo, con la agradable constatación, para los que recorren un país hasta hace poco vedado, que el turismo ocupa mucha gente. El entorno favorable a la iniciativa privada se construye con políticas macroeconómicas serias. Eso le basta al gran empresario. Para el de las mypimes, perteneciente a ese ejército creador, que florece cuando los colombianos salen al exterior, está Colombia Emprendedora. El instrumento es el Banco de las Oportunidades, un novedoso mecanismo de microfinanza para todo el que tenga una buena idea y la disciplina para formarse y arriesgar. Para el apoyo a los más débiles, el fortalecimiento del recaudo tributario va a permitir ampliar los subsidios de vivienda, acompañados del banco de materiales para estimular la autoconstrucción. Del mismo corte es la cobertura de salud para amparar el 100 por ciento de los estratos 1 y 2. No menos importante, para acercarse a la igualdad de oportunidades, es la multiplicación de cupos escolares y los avances en calidad. Se ofrece apuntalar el titánico esfuerzo del Ministerio de Educación, donde se ha ganado mucho terreno, aunque el Procurador, atrasado como de costumbre, no haya recibido las últimas noticias. Finalmente, con el saneamiento del fisco y el aporte privado Alvaro Uribe propone un gigantesco plan de obras públicas que cobije carreteras, puertos y aeropuertos. Excelente fórmula para unir a los colombianos y promover su competitividad externa. Además estimular el dinamismo de la demanda interna, cuando la construcción de vivienda pase la antorcha. Encuadrado en una filosofía de crecimiento dentro del orden y sin olvidar a los que el mercado deja rezagados, el programa para el segundo mandato es claro como le gustaba a don Sancho Jimeno. En 1697 el hidalgo veía venir la suerte que habría de correr Cartagena, así él se empeñara en defenderla con su tesón de hombre de bien. Hubiese querido para salvarla, que su gobernador hubiera compartido la clarividencia. Ex ministro. Historiador "El fortalecimiento del recaudo tributario va a permitir ampliar los subsidios de vivienda”.

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