Un programa de la ONU contra el calentamiento global echa humo

Un programa de la ONU contra el calentamiento global echa humo

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julio 17 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-17

Un programa de Naciones Unidas destinado a combatir el calentamiento global ha empezado a hacer algo aparentemente contradictorio. Está subsidiando centrales eléctricas alimentadas por combustibles fósiles que emiten cada año millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

En el último año, más o menos 13 grandes plantas en India y China que queman gas natural han obtenido el visto bueno de la ONU en forma de subsidios "medioambientales". Como resultado, los dueños de las centrales reciben millones de dólares al año de un programa del organismo que intenta impulsar la construcción de paneles solares, turbinas de viento y otros proyectos de energía renovable.

Este inesperado giro de los acontecimientos está despertando nuevas dudas sobre la efi cacia medioambiental del programa de "comercio de emisiones de carbono" de la ONU, la iniciativa más ambiciosa hasta ahora para reducir las emisiones de dióxido de carbono y otros gases invernadero en los lugares donde se están incrementando más rápido, los países en vías de desarrollo.

Ahora, la ONU se está metiendo en un campo polémico. En meses recientes, le ha abierto la puerta de los subsidios a nuevas plantas que utilizan carbón. Sus defensores argumentan que la nueva tecnología para quemar combustibles fósiles de forma más limpia es más cara, y sin ayuda para costearla, las empresas construirían centrales tradicionales que contaminan más.

Los funcionarios de la ONU defienden su enfoque. Durante más
de un año, han sido más exigentes al evaluar todo tipo de proyectos para reducir emisiones, señalan. Además, debido a que se espera que el mundo siga obteniendo la mayor parte de su energía de combustibles fósiles por décadas, dicen que es totalmente apropiado que el programa subsidie a las plantas que queman el combustible de forma más limpia.

Los críticos dicen que el programa de la ONU se está desviando de su propósito de promover proyectos de energía renovable. "El carbón es como el enemigo número uno del clima", dice Michael Wara, profesor de la Universidad de Stanford y autor de varios ensayos que critican el programa de la ONU.

Wara explica que India y China ya están construyendo plantas más efi cientes, ya que económicamente tiene sentido por los altos precios de la energía. Usar el programa de la ONU para subsidiar a estas plantas es un derroche de dinero que podría ser usado para otros proyectos de energía limpia.

Entre las centrales que buscan subsidios de la ONU está la gigantesca planta de US$4.000 millones en costos de construcción en el estado de Gujarat, en el occidente de India. Cuando se complete en 2012, será una de las plantas de carbón más grandes del mundo.

La energética india Tata Power Co. está en busca de US$36 millones al año en subsidios, argumentando que la alternativa hubiera sido una planta más barata y menos efi ciente. Buena defensa La ONU todavía no ha estudiado formalmente la solicitud de Tata, pero la propuesta tiene poderosos defensores, entre los cuales se destaca la Corporación Financiera Internacional, del Banco Mundial, y el Banco de Desarrollo Asiático, que le han prestado US$450 millones cada uno para financiar la planta.

"Seamos honestos con nosotros mismos", dice Darius Lilaoonwala, gerente del departamento de energía de la Corporación Financiera Internacional. "Estos países van a necesitar electricidad de combustibles fósiles al igual que Estados Unidos. y Europa. Por lo tanto, vamos a alentarlos a que usen la tecnología más efi ciente posible". Uno de los principios fundamentales de la iniciativa de la ONU, llamada "Mecanismo de Desarrollo Limpio", es que se debería subsidiar proyectos que reduzcan la polución sólo si sería demasiado caro construirlos sin ayuda.

Bajo el programa de la ONU, empresas de países ricos pueden cumplir con sus obligaciones ambientales en sus naciones fi nanciando proyectos de reducción de emisiones en países en desarrollo. El sistema funciona sólo si los proyectos en el mundo en desarrollo reducen las emisiones.

Si las plantas que queman carbón o gas natural en India y China, como la de Tata, hubieran sido construidas de todas maneras, entonces el programa de la ONU en realidad no estaría logrando su propósito.

El año pasado, la ONU aprobó subsidios para tres plantas eléctricas que utilizan gas natural en la provincia de Zhejiang en China, cerca de Shanghai. Las tres ya estaban siendo construidas antes de la decisión del comité. Las empresas pidieron 2,7 millones de créditos de carbono anuales, o US$35,1 millones al precio de hoy, diciendo que hubiera sido más barato construir plantas de carbón, las cuales emiten más contaminantes.

Docenas de plantas a gas natural en China empezaron a pedir subsidios. Ahora, el comité está estudiando la solicitud de Tata, y en mayo, una segunda planta de carbón en India solicitó el permiso de la ONU para vender créditos de carbón.

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