A propósito de la efectividad gerencial

Henry Fayol, en un texto clásico ampliamente comentado de principios del siglo pasado (1916), situaba a la gerencia con el correcto ejercicio de cinco funciones básicas: (I) planear, (II) organizar, (III) liderar, (IV) coordinar y finalmente (V) controlar. Si bien la teorías de gerencia han progresado enormemente desde que ese autor publicó su trabajo, no deja de ser interesante explorar quién podría ser un buen gerente a partir de un parámetro tan concreto. Esto sería desde luego incompleto para un estudioso de la administración, pues, con los años, el alcance de la función gerencial ha sido abordado desde los más variados ángulos.

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mayo 30 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-30

Pero dejemos a un lado el rico bagaje teórico de la administración y mantengámonos con este solo enfoque y un solo autor para abordar el tema. De manera que, a renglón seguido y para Fayol, un buen gerente va a ser la persona que haga mejor aquellas cinco funciones básicas de la mejor manera. Es decir, el buen gerente tiene la capacidad de hacer que las cosas relevantes pasen (planear), capacidad para disponer cómo debe ser el trabajo de otras personas y de otros asuntos (organizar) y movilizar múltiples de actores, poner en contacto cientos de personas, y transformar recursos de todo tipo, y tener eficacia en las relaciones con otros (coordinar y liderar). Y, finalmente, revisar y verificar que todo se haya hecho correctamente (es decir, controlar). EN TODAS PARTES Esas funciones básicas a las que se refería Fayol se dan en todo contexto de la vida organizacional y en todo tipo de organizaciones. Ello, desde las organizaciones manufactureras, las de servicios, las religiosas, sociales y las organizaciones públicas, las no gubernamentales, y las industrias creativas y que desarrollan el talento cultural. Pero, de igual manera, esas cinco funciones también están presentes en las organizaciones científicas que amplían el espectro del conocimiento y entendimiento humano y tienen una estructura para la búsqueda de nuevo conocimiento. Igual sucede con las organizaciones educativas, que desarrollan las personas a partir del conocimiento; las de medios de comunicación, que acercan las personas a través de las noticias y la indagación y análisis de todo cuanto acontece. Esto para no mencionar las organizaciones políticas, y los partidos, que abordan y crean realidades de tipo político, con el objetivo de producir o transformar la realidad, imponiendo muchas visiones y cosmovisiones particulares. Cualquier organización de todas las mencionadas tiene algo en común. Las organizaciones existen para cumplir un propósito superior que se han fijado y desarrollan un trabajo a partir de la rica y fluida interacción de múltiples personas. Típicamente, ponen en conexión y transforman múltiples recursos, atienden nuevas necesidades que van surgiendo: es decir las organizaciones también deben manejar lo nuevo o corren el riesgo de desaparecer. Además de esto, inevitablemente tienen que competir, para sostenerse. En el caso del sector privado, hay que pasar permanentemente la prueba de mercado. Por su parte, las políticas tienen por su parte que movilizar y ser seguidas para no perder su prestigio y posicionamiento. Las organizaciones públicas quizás no compiten igual que las privadas, pero si tienen que mantener su legitimidad o sino desaparecen. LA FUNCIÓN GERENCIAL El gerente tiene que ser efectivo, pero esto depende de lo que haga y del contexto donde trabaje. El gerente social es valorado si alcanza los propósitos sociales que se fijado. En la Ong, el gerente persigue objetivos desde el activismo, hasta llenar vacíos y espacios que dejan por todos lados por actores con perspectivas privadas o públicas. El gerente público, tiene un mandato ‘público’ y le reporta a la sociedad o sus voceros y debe siempre valorar cómo se aprecian las prioridades en las reglas de juego de tipo político. EN MEDIO DE LA PRESIÓN De manera que las organizaciones y los gerentes están todos o casi todos bajo presión: esta es una constante. Además, los gerentes, independientemente de dónde trabajen, articulan realidades con oportunidades, y las mejores organizaciones son las que logran hacerlo mejor: creando nuevos productos o servicios en las privadas; produciendo conocimiento en las de investigación; desarrollando hechos políticos en los partidos; o alentando causas e iniciativas sociales en las organizaciones sociales, o procurando decisiones públicas. Es decir, el gerente de todos estos sectores tiene que manejar estas organizaciones en contextos muchas veces turbulentos, llenos de opciones y ambivalencias, sostener las organizaciones y preparar las organizaciones para asumir los nuevos retos y abordar las nuevas necesidades. El gerente esta entonces en permanente búsqueda, en la certidumbre de lo que conoce bien pero también en la incertidumbre de lo que no conoce a fondo.'' Las organizaciones existen para cumplir un propósito superior que se han fijado. Desarrollan un trabajo a partir de la rica y fluida interacción de múltiples personas. Jorge Hernán Cárdenas S., consultor privado WILABR

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