Prospectiva / Tiempo para una pausa

Finanzas
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abril 27 de 2013 - 12:45 a.m.
2013-04-27

Esta vez las apuestas no se equivocaron. Y es que tal como lo pronosticó la mayoría de los analistas, el Banco de la República decidió dejar inalterada su tasa de interés de intervención en la sesión del viernes. Así las cosas, el costo de los recursos del Emisor permanece en el 3,25 por ciento anual.

Las razones de la pausa son varias. Para comenzar, el clima internacional parece haberse estabilizado, aunque siga nublado. De tal manera, hay un crecimiento modesto en Estados Unidos, una recesión en Europa, una leve desaceleración en China y un importante plan de reactivación en Japón, cuyos resultados están por verse. Todo lo anterior se traduce en un escenario a la baja en los precios de los productos básicos que exporta Colombia.

Al mismo tiempo, la ralentización de la economía nacional se habría sentido con fortaleza en el primer trimestre del 2013. “Por el lado de la demanda, el consumo de los hogares habría crecido a una tasa menor, como se desprende de la evolución de los indicadores de comercio al por menor, de confianza de los hogares y de crédito”, afirmó el Banco en su comunicado.

De manera complementaria, ciertos sectores como el industrial siguen mal, mientras que la producción carbonífera se vio afectada por factores puntuales en febrero. Por tales razones, a las que se suma el efecto puntual de la Semana Santa, es difícil sacar conclusiones.

Aun así, el Emisor considera que las cosas van a empezar a cambiar. “Es de esperar que el crecimiento económico aumente a lo largo del año, en la medida que el gasto agregado reaccione a las acciones previas de política monetaria y a los programas anunciados recientemente por el Gobierno nacional”, sostiene la institución.

Por cuenta de esa situación, hay un sesgo relativamente optimista, que consiste en proyectar el aumento del Producto Interno Bruto anual en 4,3 por ciento, ligeramente por encima del cálculo de hace unas semanas. Pero mientras llega más información, el Banco consideró lógico quedarse quieto y esperar el soplo del viento.