Proteccionismo en Washington

Proteccionismo en Washington

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octubre 17 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-17

El proteccionismo comercial parece tener el don de la ubicuidad en Washington. Para nadie es un secreto que los demócratas, cuyas campañas son financiadas primordialmente por los sindicatos norteamericanos, se inclinan hacia el proteccionismo comercial. Los republicanos, por su lado, se presentaban en un pasado no distante como los Templarios (protectores de la Fe de la Edad Media) defensores absolutos del libre comercio, tal como lo registraba en diciembre de 1999 una encuesta del The Wall Street Journal y la cadena NBC, en la cual solo el 31 por ciento de los encuestados de ese partido consideraba que los acuerdos comerciales no eran favorables para Estados Unidos. Las cosas ahora son a otro precio. Según una encuesta similar de finales de septiembre de este año realizada por los mismos medios de comunicación entre votantes primarios del Partido Republicano, el 59 por ciento de los entrevistados considera que el comercio exterior ha sido “malo para la economía norteamericana, porque las importaciones reducen la demanda por los bienes estadounidenses, cuesta empleos y potencialmente genera productos inseguros”. Seguramente esta apreciación refleja el sentimiento republicano respecto de China y de acuerdos comerciales como Nafta, con Canadá y México, negociado hace 15 años. Es decir, que en menos de 8 años, el Partido Republicano ha girado sus desvelos ideológicos hacia las ondeantes banderas demócratas en lo tocante al comercio exterior, lo cual explicaría la miríada de acciones legislativas, algunas aisladas, concertadas las otras, que ponen en entredicho la agenda comercial de Estados Unidos, y de contera, del mundo que de alguna forma depende de ella. La primera acción legislativa fue el hundimiento sin remedio en julio pasado de la autoridad de negociación comercial, en espera de las elecciones presidenciales del 4 de noviembre del 2008, sin la cual ningún país querrá negociar acuerdos comerciales con Estados Unidos, so pena de someterse, sin atenuantes, a modificaciones unilaterales no negociables a manos del Congreso norteamericano. Los proyectos de ley en curso no son menos preocupantes. El influyente senador republicano de Montana, Max Baucus, presidente del poderoso Comité de Finanzas del Senado, presentó un proyecto de ley que busca imponer sanciones comerciales basado en el informe anual de restricciones comerciales que compila la Oficina del Representante Comercial (USTR), por medio de una comisión de juristas retirados y reputados especialistas en comercio exterior que pueda incluso revisar las decisiones o fallos de la OMC en los que se condena la política comercial norteamericana, como en el caso de los colosales subsidios al algodón y las prácticas antidumping que frenan el comercio internacional. El reconocido representante republicano Phil English de Pennsylvania preparó un proyecto de ley que pretende modificar la Ley de Comercio de 1930, de suerte que sea posible imponer, con mayor rigor y precisión, disposiciones para defender la industria norteamericana como en el caso del acero, de triste recordación internacional. El panorama en Washington para el comercio internacional, incluido nuestro TLC, se presenta color castaño oscuro. Andrés Espinosa Fenwarth Asesor del Ministro de Agricultura El panorama en Washington para el comercio internacional, incluido nuestro TLC, se presenta color castaño oscuro”.

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