Proyecciones catastróficas

Pasó el huracán Irene y finalmente no hizo tantos estragos como se había vaticinado. Desafortunadamente, hubo pérdida de vidas humanas y daños materiales, pero en mucha menor proporción frente a lo que inicialmente se tenía contemplado.

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septiembre 05 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-05

De un huracán de altísima peligrosidad pasó a ser un vendaval de relativa potencia y, sobre todo, de rápida extinción. La Estatua de la Libertad resistió heroicamente los embates de la naturaleza dando a entender que EE. UU. sigue siendo el faro de la humanidad y la cuna de la democracia para tranquilidad y sosiego del resto del mundo. De la misma manera, todo parece indicar que el 'Irene' o huracán de la pronosticada recesión de la economía norteamericana se va diluyendo. Por lo menos la evolución de los principales indicadores financieros así lo estarían dejando entrever. El prestigioso Dow Jones tocó su nivel más bajo en agosto 10 (10.720 puntos), en medio de la agria disputa entre demócratas y republicanos sobre el techo de la deuda del Gobierno; sin embargo, desde ese día ha venido recuperándose lenta, pero sostenidamente. Al cierre de agosto se ubicó en 11.556 puntos, un rebote de casi ocho puntos porcentuales en sólo 20 días. Aún está casi un 10% por debajo del máximo del año observado al cierre del mes de abril, pero va para arriba, y, si no ocurre nada extraordinario adverso en el corto plazo, antes de terminar el 2011 deberá haber recuperado todo el terreno perdido. Algunos opinan que lo mejor que le ha ocurrido al mercado en estos días son las vacaciones de los congresistas norteamericanos. Se podría concluir que lo preferible para restablecer la confianza en forma plena, sería mandarlos de vacaciones por tiempo indefinido. De la mano del Dow Jones han vuelto a levantar cabeza los Nikei y Tai asiáticos, y también -aunque en menor medida- los indicadores bursátiles de la Zona euro. Con respecto a Colombia, el tradicional IGBC cerró agosto en 13.400 puntos con un avance de más del 3% frente a los 12.700 de agosto 8. Esto significa haber recuperado aproximadamnte la mitad del terreno perdido con respecto al punto máximo del año, registrado al cierre de abril. Si seguimos en la senda del Dow Jones, nuestro balance a fin de año debería arrojar también saldo positivo. Es de esperar, entonces, que así como el huracán Irene fue mucho menos dañino e intenso de lo esperado, también el huracán financiero se esté amainando y más bien su presencia, más o menos efímera, sirva como llamado de atención y fuente de inspiración para la toma de los correctivos adecuados. Esto en el evento de que los políticos en EE. UU., y en Europa, vuelvan al trabajo después de tan merecidas y fructíferas vacaciones. Hablando de previsiones catastróficas, no deja de generar preocupación el informe publicado - por el prestigioso semanario londinense The Economist-, según el cual, en no más de 30 siglos, la población femenina en el mundo se habrá acabado. Para que la humanidad no se extinga sería necesario que la madre naturaleza se ponga a tono con las tendencias de igualdad de género y permita la procreación entre machos. Qué catástrofe una humanidad de sólo 'bolillos'. *Profesor, Universidad del Rosario gonzalo.palau@urosario.edu.co HELGON

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