Proyectos para hacer negocios con la cultura

Lograr que los artistas jóvenes puedan vivir haciendo lo que les gusta, es el objetivo de Prana, la única incubadora de empresas que existe en el país dedicada a las industrias creativas.

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noviembre 26 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-26

Ya suman 100 las iniciativas incubadas, entre las que se incluyen proyectos de artes visuales, diseño gráfico, música y fotografía, entre otros. Richard Decallé, de la Productora Audiovisual 4 Direcciones, es uno de los que ha pasado por la incubadora y gracias a la estructuración de un excelente plan de negocios obtuvo este año 100 millones de pesos por parte del Sena, dentro del programa de apoyo a empresas con innovación tecnológica que establece la Ley 344. Entre 500 proyectos de todos los sectores de la economía que se presentaron a la convocatoria, el suyo obtuvo el mayor puntaje. Además, fue la única iniciativa cultural dentro del concurso. Una vez obtuvieron el dinero, que debe ser utilizado como capital semilla (no reembolsable), él y su socia, Diana Rico, empezaron a estructurar la empresa, apoyados por un asesor financiero. Gracias a ello, hoy están haciendo un estudio de mercado de productos audiovisuales en Colombia y Estados Unidos con miras a exportar. Por otro lado, dentro del convenio con el Concejo Británico, recibirán asesoría en producción y contenido de un director reconocido del Reino Unido, que vendrá a Colombia en enero. UNA INCUBADORA, ¿PARA QUÉ? Luego de buscar apoyo para su proyecto en muchas partes y recibir siempre respuestas negativas, Decallé considera que solo con una incubadora de empresas se puede acceder a recursos como los del Sena. “Intentamos pedir préstamos sin la incubadora y fue imposible”, dice. Por el contrario, gracias al proyecto estructurado con Prana y a su intermediación financiera, adicional a los 100 millones del Sena, lograron un préstamo de 60 millones con el Banco de Bogotá. Actualmente, 4 Direcciones cuenta con dos socios y tres empleados fijos con los que hacen guiones y dirigen proyectos, que empezarán a ofrecer en ferias internacionales. Similar es el caso de Henry Mance, un inglés que llegó a Colombia con la idea de montar un proyecto que ayudara a la gente de la calle. Con el apoyo de Prana, lanzó hace pocos días la revista La Calle, que comercializarán las personas en indigencia como una alternativa distinta a la limosna. Gaitán enfatiza en que todo el proceso de crear una industria creativa debe hacerlo el artista-empresario mismo, no la incubadora. “El papel de Prana se limita a apoyar el trabajo de creación de proyectos para que se vuelvan sostenibles”, insiste. EL TRABAJO DE PRANA Esta incubadora de empresas se creó en el 2003 gracias a una alianza entre el sector privado, el Sena y el Concejo Británico. Mientras el Sena se encarga de dar el dinero para el capital semilla y de las capacitaciones, el Concejo Británico está a cargo de crear enlaces internacionales para las empresas y así fortalecerlas. Prana hace el acompañamiento durante todo el proceso. Uno de los principales objetivos de la entidad es romper con ciertos paradigmas que tiene la actividad cultural y fortalecer iniciativas emprendedoras, porque están convencidos de que comercializar los servicios no es prostituir el arte y al fortalecer las empresas culturales se obtendrán gremios más sólidos.

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