Una prueba más

Si por ventura hiciera falta una prueba más sobre la poca capacidad de anticipación de las autoridades y, por supuesto, la carencia absoluta de sentido de precaución, el caso de las pirámides marca un punto de referencia muy claro. Una práctica conocida de vieja data y con experiencias en otras latitudes, se convierte en un problema de orden público, todo porque los responsables del control vacilan en aplicar los correctivos a tiempo, dejando prosperar el mal hasta extremos insospechados y, lo más grave, dejando abierta la puerta para que por ahí se cuelen los avivatos dispuestos a voltearle la torta al Gobierno, atribuyéndole la responsabilidad de las pérdidas que la suspensión de actividades ocasione.

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noviembre 20 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-20

Porque, no nos digamos mentiras; ahora con la intervención decretada a destiempo, la bola ha quedado en el campo de la administración, sin argumento diferente a que fueron las autoridades las causantes del problema, pues hasta el momento de su llegada a las instalaciones de la entidad todo marchaba sobre ruedas, sostendrán los promotores. Paul R. Krugman, el economista de moda, recuerda bien en uno de sus libros, que la fiebre especulativa en el mundo durante los años ochenta tuvo la característica común de que fue financiada principalmente por préstamos bancarios y, en particular, que instituciones tradicionalmente serias comenzaron a ofrecer créditos a operadores amantes del riesgo, e inclusive sospechosos, a cambio de tasas de interés algo por encima de las del mercado. El caso más famoso fue el de las asociaciones de ahorros y préstamos de Estados Unidos. A este propósito, anota Krugman: los economistas siempre han dicho que detrás de todos estos episodios hay algún principio económico y, en este caso, el principio es conocido como riesgo moral. EL término ‘riesgo moral’ tiene su origen en la industria de los seguros. Hace mucho tiempo, los aseguradores de incendios en particular observaron que los propietarios que estaban completamente asegurados contra pérdidas tenían una tendencia interesante a sufrir incendios destructores, en especial cuando las condiciones cambiantes habían reducido el valor probable de su edificación en el mercado por debajo del valor cubierto por el seguro. Con el tiempo el término llegó a referirse a cualquier situación en la que una persona toma la decisión de cuánto riesgo tomar mientras alguna otra paga el precio si las cosas salen mal. Ni más ni menos, este es el plan de acción seguido por las pirámides: a sabiendas de que las pérdidas en algún momento van hacer recogidas por el Estado, debido a las implicaciones de orden social que puede tener el caso, se meten en el negocio, aún con el riesgo de pagar un carcelazo. Las naciones modernas, aún si no garantizan explícitamente los depósitos, no son capaces de dejar que viudas y huérfanos pierdan los ahorros de toda su vida simplemente porque los depositaron en la entidad equivocada, de la misma manera que no se quedan con los brazos cruzados cuando el río crecido arrasa las casas que sin previsión se construyeron en la llanura inundable o al pie del cerro frágil. Este descuido le ofrece una buena oportunidad al hombre de negocios inescrupuloso. Sencillamente organiza una institución con cara de banco o de oficina respetable; atrae muchos depósitos pagando buenos intereses, si ello es permitido, y si no, ofreciendo tostadoras o lo que sea. Luego le presta ese dinero a unos especuladores derrochadores. Los depositantes no preguntarán por la calidad de sus inversiones pues saben que en cualquier caso están protegidos. Y ahora el banquero inescrupuloso queda con una opción de una vía: si a las inversiones les va bien, se hace rico si les va mal, simplemente se desaparece y deja que el Gobierno arregle el lío. Eso es exactamente lo que está ocurriendo en este momento. gabrielrosasv@gmail.com '' Una práctica conocida de vieja data y con experiencias en otras latitudes, se convierte en un problema de orden público, todo porque los responsables del control vacilan en aplicar los correctivos a tiempo.WILABR

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