Pueblos venezolanos, los más afectados por cierre

Advierten que habría caos económico en ciudades fronterizas de Ureña y San Antonio, si se mantienen las medidas de Maduro.

Se siente la desolación por comercios clausurados en las localidades venezolanas.

Archivo particular

Se siente la desolación por comercios clausurados en las localidades venezolanas.

Finanzas
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septiembre 06 de 2015 - 10:41 p.m.
2015-09-06

Tal y como se preveía, las principales afectadas por el cierre de la frontera entre Colombia y Venezuela son las poblaciones de Ureña y San Antonio, en donde el comercio ha descendido en promedio 70 % y la producción industrial ha caído 50 %, desde que el presidente del vecino país, Nicolás Maduro, decidió tomar la medida.

La actividad económica de estas poblaciones venezolanas depende de Cúcuta, no solo por su naturaleza fronteriza, sino porque los colombianos son dueños de muchas de las fábricas, le aportan gran parte de la mano de obra calificada y empleos en el sector comercial.

Los industriales de la zona hacen un esfuerzo para retener a los empleados colombianos calificados.

En un pacto de sacrifico y beneficio mutuo, el empleador paga hasta cinco veces el salario mínimo venezolano y el trabajador colombiano lo acepta, sabiendo que no es mucho en Colombia, en parte por la situación de desempleo en Cúcuta, una de las más altas de Colombia.

Indover Sayago, miembro de la Cámara de Comercio de San Antonio, afirmó que con el cierre de la frontera todo el comercio y la industria de la población se ha afectado, entre estos: hoteles, restaurantes, locales, textiles, electrodomésticos, industria tabacalera y sector metalmecánico, en los cuales las ventas han disminuido 70 % en promedio.

Explicó que el mercado natural de estas poblaciones es Cúcuta, que algunos comercios ya comenzaron a despedir empleados y que si continúa la situación muchos de ellos cerrarán, empeorando el nivel de desempleo, el cual alcanza una tasa de 80 %.

Un comerciante de Ureña, que pidió no ser identificado, afirmó que las ventas en su negocio han disminuido en 90 %, desde que se decretó el cierre de la frontera. “La única esperanza es que esto se solucione lo antes posible”.

Según la Cámara de Comercio de esta población, los procesos productivos ya decrecieron 60 %.

Una de las principales razones que esgrimió el presidente venezolano para ordenar el estado de excepción y el cierre de la frontera fue combatir el contrabando y el desabastecimiento en su país. Sin embargo, 15 días después, los habitantes de estas poblaciones ven que las largas filas continúan en los supermercados y los productos siguen escaseando. Nada ha cambiado. Con el agravante que ya no pueden viajar a Cúcuta a conseguir productos de primera necesidad como leche, papel higiénico, pañales o medicinas.

“El problema es que hay familias enteras dedicadas al ‘bachaqueo’, (compra de productos para revenderlos en la misma Venezuela), los cuales venden o intercambian por otros productos: desde ropa hasta relojes”, sostiene gente de la zona.

Los comerciantes de esta área están de acuerdo en que se deben ejercer controles al contrabando y combatir la presencia de la delincuencia a ambos lados de la frontera, pero que la solución no es ni será el cierre de la misma, pues está demostrado que esa medida no es efectiva.

La situación para esta área de la frontera con Colombia comenzó a desmejorar con la llegada del chavismo al poder en 1999, desde entonces la actividad industrial se ha reducido a la mitad y el comercio hasta en 90 %, coinciden los habitantes.

Otro comerciante de San Antonio refirió que la diferencia radica en el tratamiento que le dan los gobiernos a la situación. “Mientras el gobierno colombiano todos los días anuncia ayudas para Cúcuta, el nuestro nos trata de delincuentes y contrabandistas”, dijo un comerciante de San Antonio a Portafolio.

El presidente de la Cámara de Comercio de San Antonio es contundente en el llamado al gobierno de su país: “Nosotros necesitamos la apertura de la frontera porque de seguir así la región puede llegar a un caos económico”.

Los habitantes del lado venezolano de la frontera sienten que su ciudad funciona a medias. Las calles están vacías y en silencio, con mucha guardia y militares venezolanos, que piden documentos de identificación, en su incansable búsqueda de colombianos. Estas poblaciones, junto con Cúcuta, han sido una sola región, en la cual no se siente que existen dos países. Eso ya no pasa más.

LA COMUNIDAD INTERNACIONAL YA EMPIEZA A OCUPARSE

La crisis entre Colombia y Venezuela empieza a ser tomada en serio por la comunidad internacional que mostró su intención mediadora, mientras que en el paso fronterizo cerrado hace dos semanas se abrió un corredor humanitario para estudiantes, como exigió el presidente Juan Manuel Santos.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, hizo el sábado una visita a Cúcuta, la ciudad por donde ha regresado a Colombia la mayoría de los deportados.

Almagro recorrió los albergues y conversó con familias deportadas. Abogó por la defensa de los derechos de los niños. Según Almagro, el diálogo es la única vía de solución entre Santos y el mandatario venezolano Nicolás Maduro.

Por su lado, los cancilleres de Brasil, Mauro Vieira, y de Argentina, Héctor Timerman, estuvieron en Bogotá, reunidos con la ministra María Ángela Holguín, para mediar en la dispunta diplomática con Venezuela.

Las presidentas, la brasileña, Dilma Rouseff, y la argentina, Cristina Fernández, enviaron una cara al mandatario colombiano, pidiendo reconsiderar con Maduro.

Pedro Vargas Núñez

Especial para Portafolio

Cúcuta