En la puerta del horno

En la puerta del horno

POR:
septiembre 25 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-25

La foto de los candidatos Barack Obama y John McCain, sentados junto con George W. Bush y un puñado de líderes legislativos en un salón de la Casa Blanca, fue elocuente. Y es que se necesitaba de una crisis descomunal para tener reunidos bajo un mismo techo a representantes de los partidos Demócrata y Republicano, justo cuando comienza la recta final de la campaña por la presidencia de los Estados Unidos. Pero no podía ser de otra manera. La razón es que a medida que el tiempo pasa aumenta la sensación de urgencia entre los expertos y la administración sobre la necesidad de aprobar en el Congreso norteamericano, y a la mayor brevedad, el plan de salvamento financiero por valor de 700.000 millones de dólares, que beneficiaría tanto a los deudores de hipotecas en ese país como a un sinnúmero de instituciones de crédito.

Dicho lo anterior, eso no quiere decir que el tránsito de la iniciativa sea fácil. Así lo dejó en claro un buen número de representantes a la cámara pertenecientes a la bancada de Gobierno que, en el momento de escribir esta nota, continuaba en rebeldía. Según los republicanos disidentes, la iniciativa de usar dinero público para darle la mano a ciudadanos y empresas choca con sus principios, algo que constituye un obstáculo importante, pues el objetivo es que haya un acuerdo bipartidista detrás del texto que resulte votado. Un elemento adicional, aunque menos visible, es la política. Mientras el senador Obama salió a apoyar el plan, su rival se abstuvo de respaldarlo, ya que no quiere que los demócratas aprovechen su mayoría en el Capitolio para decir que gracias a ellos la economía se salvó. Puesto de otra manera, la salud del sector bancario está en juego, pero también la presidencia de la nación más poderosa del planeta.

No obstante, los peligros de no hacer nada son de tal tamaño que muchos ven un acuerdo final como inevitable. De ser así, el texto negociado sería votado en cuestión de horas, algo que no deja de sorprender si se tiene en cuenta que el primer borrador del proyecto de ley fue radicado y hecho público el sábado pasado.

Bajo ese supuesto, hay ya acuerdos sobre elementos que protegerían a los contribuyentes. Uno de ellos es el de prevenir los pagos excesivos de salarios a los ejecutivos de la compañías que usen la ayuda. Otro, es la compra de acciones de las empresas en problemas para que cuando salgan adelante haya ganancias para el fisco, las cuales serían usadas para disminuir la deuda pública.

Por otro lado, existirían mecanismos para ayudarles a los deudores que están a punto de perder sus casas, incluyendo la posibilidad de modificar las condiciones de los préstamos.

También se intensifican los controles a las autoridades encargadas de poner en práctica el mecanismo, el cual sería dividido en varios tramos, comenzando por 250.000 millones de dólares en forma inmediata.

Sin embargo, mientras llega la hora definitiva, los ceños fruncidos en los mercados financiero y de valores continúan. El motivo es que cada vez es más evidente que lo que comenzó como una crisis de liquidez pasó a ser una de solvencia. Puesto en otras palabras, si hace unos meses la solución era prestarle dinero a los bancos para que atendieran sus operaciones, ahora el remedio es comprarles deudas o inversiones para mejorarles o sincerar su situación patrimonial. De no ser así, lo más probable es que siga el derrumbe de entidades una a una, hasta que el sistema colapse por completo.

Una eventualidad de ese tenor golpearía no solo a Estados Unidos, sino a todo el planeta. Así ocurrió en la Gran Depresión que comenzó en 1929 y de la cual el mundo tardó casi 10 años en recuperarse. Por eso, aunque las instituciones de crédito en Colombia sigan sólidas, al país no le puede ser indiferente la suerte de lo que se decida en Washington. Si bien la audaz jugada promovida por el Departamento del Tesoro estadounidense no garantiza el éxito y tiene muchos elementos criticables, una falta de avance en el Congreso de ese país garantizaría, sin duda alguna,un fracaso rotundo.

Siga bajando para encontrar más contenido